Unai Simón pasa de campañas y responde con paradones a la confianza de Luis de la Fuente
El Athletic recupera la puntería en el momento cumbre de la temporada: ¿vendrá para quedarse?
El cancerbero de Murgia sabe que muchos quieren moverle la silla en la Selección Española
Salta a la vista que el meter tres goles en cuatro remates habla bien a las claras de la importancia de la eficacia que mostraba el ataque del Athletic Club este miércoles en el partido de la UEFA Champions League, vencido y remontado ante la Atalanta BC en el New Balance Arena de Bérgamo, en Italia.
Pero también que el conjunto de Ernesto Valverde tuvo un baluarte bajo los palos en la figura de un Unai Simón al que muchos parecen decididos a moverle la silla de cara al Mundial de México, Canadá y Estados Unidos, que se va a disputar este verano del año 2026. Se le mira con lupa cada resquicio y se pasa por alto cuando alguno de sus 'competidores' no está demasiado fino.
Unai Simón no tiene demasiada prensa afín fuera del entorno del Athletic Club
Como dijo recientemente Rafael Alkorta, exjugador y exdirector deportivo del Athletic, siempre ha habido un punto de infravalorar fuera de Bilbao, por supuesto, a Unai Simón, quien tiene un trofeo Zamora y casi dos si llega a jugar los partidos necesarios en sus vitrinas, aparte de una Eurocopa y una Nations League con la Selección Española.
Es un hombre básico para Luis de la Fuente y para sus compañeros, pero recientemente la campaña desaforada para lograr que el meta del FC Barcelona, Joan García, o David Raya, del Arsenal de Mikel Arteta, ocupen su plaza llena páginas de periódicos y horas de radio y televisión. Pero Unai Simón, aunque no sea de piedra, es resiliente y fuerte mentalmente.
Partidazos como el que hizo ante el Paris Saint-Germain de Luis Enrique en San Mamés así lo certifican y lo cierto es que en el duelo ante los italianos de Raffaele Palladino dejó dos impresionantes paradones, aunque las jugadas fueron posteriormente anuladas por fuera de juego. Algo que no se sabía en el momento en el que el cancerbero alavés realizaba sus dos intervenciones plenas de reflejos y autoridad.
Y también es cierto que algunos querían rebajar su nota por el primer tanto de los azulinegros, ya que consideraban que podía haber salido de su portería, pero sin duda alguna, lo que él no esperaba es que Aitor Paredes, con o sin falta de Scamacca de por medio, permitiera un remate tan fácil y franco a bocajarro hacia la portería bilbaína.
