Real Oviedo 1-1 Betis: el que quiso, no pudo y el que pudo, no quiso

Ilyas adelantó al Oviedo y Lo Celso empató en el último tramo
Alineaciones confirmada del Oviedo y del Betis en la jornada 19 de LALIGA EA Sports
Decía mi madre, en repetidas ocasiones, aquello de "el que no quiso cuando pudo, no podrá cuando quiera" y en el Tartiere, aunque de diferentes maneras, me acordé de ella. Oviedo y Betis firmaron tablas (1-1) en un encuentro en el que, el que quiso, no pudo y el que pudo... llegó tarde para poder.
El minuto de silencio más corto y menos silencioso de la historia anunciaba un encuentro peculiar. El Real Oviedo de Almada, tras dos empates consecutivos, buscaba su primer triunfo con el ex del Valladolid al mando ante el Betis más inseguro, tras la dura derrota del Santiago Bernabéu, que recordamos los que habitualmente le seguimos. El análisis previo, eso sí, tendría poco que ver con todo lo que ocurriría sobre el verde.
Porque el Oviedo saltó al césped, como sucedió en sus dos últimas citas, con la líneas más adelantadas, con un nivel superior de presión y una sana intención de tener la pelota. En el otro lado, el teórico favorito, se limitaba a no cometer errores y esperar, pacientemente, a que los de azul lo hiciesen. Y lo hicieron para regalar hasta tres ocasiones.
Fue a mediados de la primera mitad, tras un excelente contragolpe, cuando el Cucho Hernández aprovecharía el despiste de la zaga local para mandar a la madera; sin tiempo, casi, para respirar, Fornals recuperaría en la frontal un pase inexplicable de Aaron para fallar lo infallable cuando lo tenía todo a favor; y la última, tras un mal pase en el centro, dejaría que el Cucho lanzase desde muy lejos para volver a toparse con el palo tras superar al meta.
Reaccionó el Oviedo. Aprovechando el siempre dispar rendimiento de Junior Firpo, las llegadas por la derecha se sumaban, pero como es habitual en el Tartiere, meter un gol era una tarea prácticamente imposible para los mortales.
Lo Celso reacciona a tiempo y el Betis salva el empate
El paso por vestuarios no cambió, en demasía, la actitud de unos ni otros. El Oviedo seguía intentando mantenerse en una línea regular y el Betis iba, sin arriesgar en demasía, esperando errores, a fogonazos de calidad. Antony y Lo Celso amenazaban, el Cucho lo intentaba, pero el primero en golpear fue Ilyas Chaira.
Después de un balón largo ganado por Forés, Chaira la recogió lejos de portería, superó -por segunda vez en la jugada- a Marc Bartra, miró a un Álvaro Valles mal colocado y, con un disparo raso, haría explotar al Tartiere (1-0, m. 65).
El Betis, tras el golpe, intentaba reaccionar. Su ritmo, al tran tran para entendernos, no le permitía llegar demasiado, pero la sensación es que, entre los nervios azules y la calidad verdiblanca, los de Pellegrini iban a tener su opción.
La opción llegó en el último tramo. Antony se sacaría un precioso centro, tocado, suave, perfecto, y Lo Celso, tras un toquecito, mandaría el balón a la red para poner el empate (1-1, m. 83). Quedaba tiempo para absolutamente todo.

Los fantasmas del pasado, entonces, empezaron a sobrevolar el Tartiere. Almada daría un pequeño paso atrás, el silencio se apoderó de las gradas y el balón, que parecía incontrolable, empezó a firmar cosas locas. Marc Bartra casi se anota en propia meta, nadie conseguía parar el ritmo y Riquelme mandaría el balón muy alto cuando alguno ya celebraba la remontada.
El que quiso desde el principio, el Oviedo, fue incapaz de dominar, de imponerse y finalizar; y el que pudo, el Betis, por su tremenda calidad, por su enorme banquillo, por sus ocasiones claras, no quiso desde el inicio y se le acabó haciendo tarde.
