La solución y el problema del Valencia CF está en el mismo sitio, en Singapur
Ron Gourlay: "Tenemos una plantilla potente, queremos añadir jugadores a esta plantilla y lo estamos mirando"
Llega la noche más mágica del año, la de la ilusión, la de los deseos y los anhelos y a muchos nos pilla tocados, a los valencianistas les coge tristes, decepcionados por el presente del equipo tras la goleada encajada ante el Celta, y una noche desagradable en el aeropuerto con gritos, insultos y mucha, mucha frustración. A los aficionados les llega esta noche de Reyes con pocas esperanzas de mejora a corto plazo. Es difícil encontrar algo que nos haga sonreír estos días.
Empiezo por lo fácil. El Nou Mestalla a muchos nos encanta, no lo puedo negar, pero aún lo vemos lejos. Es casi una obligación acabarlo y, como tal, ha perdido un poco la frescura y la ilusión del principio. Mola, pero no es bastante. No nos quita esa sensación generalizada de preocupación y tristeza que invade nuestras miradas cuando pensamos en el Valencia.

Porque el Valencia CF es más que un estadio, y mira que he vivido en Mestalla alegrías. Es un sentimiento, un sentido de pertenencia, es una ilusión a la que muchos nos acercamos por herencia o por el fuerte atractivo que tiene el fútbol y el club en esta ciudad. El Valencia CF es, o al menos era, motivo de orgullo cuando por ejemplo, te vas a Valladolid, a tu pueblo, y hablas del deporte Rey. Ahora, al menos para un servidor, es un desvelo, un disgusto y una sensación constante de preocupación. Cada vez es más pequeño y, aunque no le quito mérito y valor a los que pelean por él (empleados, jugadores, cuerpo técnico y, sobre todo aficionados) si no ponemos el foco en que es un club de fútbol, cada vez se parecerá menos a lo que conocimos. La solución y el problema está en Singapur, en que cambie la gestión (ya no lo espera nadie) o que se marchen y den el pase a otros que tengan más amor por la pelota. Que se vayan es el gran deseo, pero no lo niego, no lo veo sencillo.

Carlos Corberán y el mercado de invierno
Y digo que la solución está en Singapur porque lo fácil en el fútbol sería echar a Corberán, pero de nuevo no creo que sea la solución. Sin armas, sin espíritu de fútbol en el club ¿qué más da que esté Corberán o Baraja en el banco? Si el Valencia CF no pone dinero en el césped, da igual porque el equipo cada vez será más pequeño.
Al final, a corto plazo necesitamos fichajes, una mejor gestión del club, que se vaya Peter Lim, pero a largo, lo que deseo es que tengamos fuerza y esperanza para transmitir este sentimiento que heredamos.
Por eso, en esta noche de Reyes, para el valencianismo pido tres deseos fuerza, resiliencia y esperanza para saber que un futuro mejor es posible y que llegará, que el sol saldrá, que nada podrá destruir este sentimiento y que, dentro de muchísimos años, cuando los que hoy somos adultos nos hagamos mayores, seguiremos viendo a los más pequeños con esa cara de ilusión enorme cuando entren al estadio o cuando su equipo marque un gol. Es una petición que uno mismo se aplica para el Valencia y para la vida. Feliz noche de Reyes y feliz 2026 y, de nuevo, toda mi fuerza y ánimos para la familia de Fernando Martín.
David Torres
Delegado de ElDesmarque en Valencia

