La montaña rusa de Pep Guardiola, de la decepción con Cherki a la euforia con Lillo y Tuchel
El técnico dejó un gesto de desaprobación a una frivolidad del delantero francés
Vinicius se venga de la afición del Manchester City por su pancarta con el Balón de Oro de Rodri
Pep Guardiola ha celebrado el cuadragésimo título de su carrera al levantar la Carabao Cup con el Manchester City frente al Arsenal de Mikel Arteta. Un título que quizá no sea el más especial ni el más grande que ha logrado, pero sí uno muy especial en un año especialmente complicado. Quizás, el último de su carrera como skyblue. En este sentido, el de Santpedor no tuvo un día fácil, y es que se le pudo ver de la furia y la decepción a la alegría y los abrazos en toda una montaña rusa de emociones.
Y es que, más allá de vivir intensamente el encuentro, como suele hacerlo, y ser de lo más intervencionista, se le vieron diferentes gestos a lo largo del partido. Por ejemplo, la rabia. Al técnico catalán se le pudo ver descargar su rabia contenida al celebrar los goles del Manchester City ante el Arsenal. Tanto es así que, de hecho, propinó una patada a una valla publicitaria.
También tuvo un gesto de decepción con Rayan Cherki. Y es que el delantero franco-argelino dejó un detalle de calidad durante el partido, con dos goles de ventaja, para contemporizar el encuentro. Y es que controló un balón dejando unos toques malabares sin dejarlo caer, atrayendo al rival a la presión y demostrando su gran calidad técnica. Sin embargo, las cámaras de televisión mostraron que esto no gustó en absoluto a Pep Guardiola, que automáticamente negó con la cabeza en señal de desaprobación.
Sin embargo, su decepción en este momento se tornaría ilusión, alegría y emoción en cuanto el árbitro principal pitaba el final del encuentro. Lo primero que hizo, tras agitar los brazos en señal de victoria, fue acudir a felicitar a Mikel Arteta, amigo y antiguo pupilo suyo en el banquillo del Manchester City, por el buen partido del Arsenal y para desearle suerte en la temporada.
Poco después regresó con su cuerpo técnico, abrazándose de manera eufórica a Juanma Lillo y demostrando que fue todo un alivio ganar esta competición. Eso sí, no fue el único con el que se abrazó. Y es que también se fundió con Thomas Tuchel, actual seleccionador de Inglaterra, presente en Wembley, y amigo personal del técnico catalán.
Un título que, pocos días después del traspiés frente al Real Madrid, le ayudará a recuperar la confianza y las sensaciones de cara al tramo final de la temporada, en la que todavía se juega la Premier League. En estos momentos, el Manchester City es segundo clasificado a nueve puntos del líder, precisamente el Arsenal, pero con un partido menos. A falta de siete jornadas, aún puede pasar de todo en la siempre interesante liga inglesa.
