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La historia del reencuentro de Isco Alarcón con La Cartuja

Isco, lamentándose en el banquillo
Isco Alarcón, hundido tras el gol del Braga. Kiko Hurtado
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La vuelta de Isco Alarcón a La Cartuja este jueves de cara al encuentro ante el Braga parecía ser una medida mucho más anímica que deportiva y al final el '22' acabó totalmente hundido. El reencuentro con el Betis, con el césped, con la competición, una auténtica montaña rusa.

Porque Isco Alarcón pasó de mirar al marcador, sonreír y sentir que, con suerte, podría jugar algunos minutos en el tramo final a sentir que este jueves no podría, no debería, ni de salir a calentar.

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El capitán verdiblanco fue recibido con un enorme aplauso, con el cariño de un público que lleva meses esperándole y de una afición que sabía que, con el '22' en el equipo, el Betis era más fuerte. Este jueves fue insuficiente.

La reacción de Isco Alarcón a la remontada del Braga

Las opciones de ver a Isco Alarcón de corto, eso sí, se fueron desmoronando con el paso de los minutos. EL Betis se iba alejando de las semifinales con cada tanto portugués y el malagueño no dudó en pedirle un último empujón a su gente cuando más lo necesitaban.

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Isco Alarcón animando al público, ante el Braga

Justo tras el tercer tanto del Braga, Isco Alarcón salió del banquillo y empezó a gritar al público haciéndole señas, pidiéndoles que animasen, que levantasen a un equipo que estaba en caída libre.

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Isco Alarcón animando al público, ante el Braga

El paso de los minutos no mejoraba la cara de su equipo, Manuel Pellegrini iba llamando a jugadores tanto para calentar como para jugar e Isco Alarcón ya sabía que las mínimas opciones que tenía de volver a jugar este jueves habían desaparecido por completo.

Golpe durísimo para Isco. El reencuentro con La Cartuja no pudo ser peor, no pudo ser más duro. Quedará aún tiempo para volver a verle, quedará aún el objetivo de la quinta plaza, pero la vuelta a casa acabó siendo una pesadilla.

Isco Alarcón, hundido