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Pena histórica, pena inexplicable

Antony, lamentando la derrota ante el Braga
Imagen del Betis - Braga. Kiko Hurtado
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El Betis desperdició, tiró, malgastó, rechazó, ignoró (y todo lo que se le ocurra al lector) una oportunidad histórica y acabó eliminado ante el Braga (2-4) tras un inexplicable segundo tiempo en el que los de Manuel Pellegrini acabaron por robarle el sueño de la Europa League a su afición.

Aquí está(ba) el Betis. Ese parece que fue el mensaje que los de Manuel Pellegrini, con Antony, Abde, Cucho y Fidalgo como puntas de ataque, quisieron mandar desde el primer minuto a un Braga que, aunque salió mandón, rápidamente comprendió que no podría dominar como en Portugal.

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El conjunto bético aprendió de los errores de la ida, cerró líneas en el centro del campo y lo que en la ida era poesía para Carlos Vicens, técnico del Braga, en esta ocasión eran más y más complicaciones.

En una de esas complicaciones, en salida de balón, el Betis recuperó el balón en la frontal y Abde, con suerte, conectó con un Antony que tocó lo justo para hacer explotar La Cartuja (1-0, m. 13). Ya estaban por delante.

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Antony, contra el Braga

El ambiente, el ritmo y la intensidad bética iba aumentando, el Braga seguía atascado y Vicens era incapaz de encontrar una grieta en la idea bética. Tal era la ansiedad verdiblanca que, tras un excelente contragolpe, Fornals la cedería y Abde ya había alejado el marcador antes de la media hora (2-0, m. 26).

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Todo pintaba de rosa y tres minutos después, tras el enésimo error portugués, Abde aprovecharía para poner el tercero en el marcador. Explosión de alegría, de ímpetu, años esperando este momento explotaban en Sevilla... hasta que apareció el VAR. Tanto anulado y la historia cambió por completo.

Como si de un golpe intratable se tratase, el Betis fue reduciendo su poderío, su fluidez y el Braga, ayudado por ese gol anulado, iba adelantando líneas. Fue un error en la frontal, un choque como ese de Amrabat con Isco, una falta de conexión inexplicable la que permitió a Pau Víctor recortar distancias (1-2, m. 38).

Y entonces ya no estaba el Betis.

Todo cambió en La Cartuja

Llamen al tanto de Pau Víctor como quieran: psicólogico, afortunado o polémico. Como quieran, pero lo cambió absolutamente todo.

El Betis revivió fantasmas del pasado y recordó al débil equipo que se dejó empatar ante el Sevilla. Sintió la presión, sintió el temor a caer después de tanto, sintió la angustia de morir en la orilla. Y el Braga acabó comiéndose todo eso.

Tras un grave error, otro más, de Pau López, Víctor Carvalho conseguiría empatar en la primera que tuvieron los portugueses (2-2, m. 48) y despertó la sensación de que lo peor aún estaba por llegar. Sin apenas tiempo para respirar, el Braga volvió a apretar, volvió a encontrar el espacio y Sofyan Amrabat, llamado a liderar al equipo, cometería un inexplicable penalti que no perdonaría Ricardo Horta (2-3, m. 53).

Manuel Pellegrini, ante el Braga

La Cartuja se quedó totalmente callada. Nadie se lo podía creer. Los jugadores del Betis, los del banquillo, intentaban pedir apoyo, pero los más de 60.000 espectadores presentes en la casa bética no sabían cómo responder a lo que estaba ocurriendo.

El Betis tuvo una mínima reacción, cinco minutos de pasión, más corazón que cabeza, pero no fue suficiente. Gorby, en una jugada aislada, en una jugada que parecía que no iba a ningún sitio, anotaría el tanto de su vida ante un Pau López que, definitivamente, no tuvo su mejor noche (2-4, m. 74).

El tramo final, incluido el eterno descuento que añadió el colegiado, se convirtió en un ejercicio de frustración, Antony se peleaba absolutamente con todos y el Betis metía balones al área de manera desesperada. Nada

Isco, lamentándose en el banquillo