Esa extraña hermandad en Anoeta: 'penaltito', mus de Matarazzo a Valverde y cánticos de "bilbaíno el que no bote"
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El miércoles por la noche en el estadio de Anoeta se dieron varias circunstancias que ya huelen a repetitivas como los guiones de tantas series. Por un lado, hay que aceptarlo, ver a un flojísimo Athletic Club, que seguramente ya perdió la eliminatoria en la ida en San Mamés, incapaz de tener un mínimo de fútbol constructivo, de proponer un cambio de decorado o, tan solo, de poner en peligro al guardameta rival.
No hay excusas. Sólo ha merecido pasar el conjunto de Matarazzo... quien por cierto no le dio la mano a Ernesto Valverde en plena euforia al concluir el choque. Imaginamos que sin querer pero ayy si eso lo hace el Cholo Simeone... En fin. Da igual que juegue Alex Remiro o el suplente Marrero, que lleve máscara o que se tome un café con leche en el césped. Si no le chutas nunca entre los tres palos o rematas bien un solo córner no hay nada que hacer ni con 3 prórrogas.
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Tranquilos, que algunos seguirán hablando de "la fiesta del fútbol vasco"...
Y por otra parte, volvió a repetirse esa curiosa circunstancia que suele pasar cuando los derbis vascos entre la Real Sociedad y el Athletic Club se juegan en Gipuzkoa. Es decir, buen rollo en los previos, camaradería, vasca, poteo, hermanamiento y luego en cambio total viraje de actitud cuando comienza el partido en el estadio.
Como suele ser habitual en estos casos, como cuando a los Gremlins se les daba de comer después de la medianoche, surge una especie de ira hacia el Athletic, pero también hacia Bilbao y hacia Bizkaia, -bien amunicionada por algunos pseudo periodistas- que da paso a esos cánticos de gran señorío de “Bilbaíno el que no bote” (un must en la insoportable Tamborrada) cuando ya la eliminatoria estaba resuelta con un surrealista penalti muy bien tirado, eso sí, por Mikel Oyarzabal.
Pero el desparrame entre Figueroa Vázquez en el VAR y el nuevo justiciero del agarrón, César Soto Grado, terminaron de cerrar una eliminatoria (¿y el agarrón que hubo antes a Aymeric Laporte no se pita?) que ya murió en la ida en Bilbao por la gran superioridad txuri urdin y la pobreza de argumentos de un Athletic con muchas lesiones esta temporada, sí, pero con algunos pesos pesados a años luz de lo que se espera de ellos.
Un flojo Athletic que ni rozó la sorpresa salvo en los primeros 6-7 minutos
Que ese es otro tema a tratar en los meses que quedan de temporada, probablemente también de la tercera etapa de Ernesto Valverde en el banquillo y, de momento, de la primera legislatura de Jon Uriarte Uranga que lleva un último curso bastante complejo en el primer equipo salvo en el apartado económico.
Como bien definía Iñaki Williams para cerrar esta eliminatoria: "estamos jodidos, el vestuario es un funeral y ahora nos toca tragar". Y es así, el Athletic ha sido peor y no ha merecido nunca pasar a la final.
