La locura de Luis Enrique en la celebración de su segunda Champions con el PSG

Luis Enrique, celebrando su segunda Champions con el PSG. Teledeporte
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Luis Enrique ha vuelto a hacer historia como entrenador del PSG. El asturiano acaba de lograr su segunda Champions dirigiendo al equipo parisino, la tercera en su trayectoria como entrenador tras la lograda en 2015 con el FC Barcelona. Esta, sin embargo, tiene un tinte especial. Lo principal es que han tenido que remontar un tempranero gol de Kai Havertz; lo segundo, porque han aguantado la presión de una prórroga y una tanda de penaltis sin jugadores importantes como Ousmane Dembelé o Vitinha. Aún así, la 'Unidad B' ha respondido a las mil maravillas para levantar la segunda orejona seguida y trazar los pasos del Real Madrid cuando enlazo hasta tres Champions en 2016, 2017 y 2018.

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La celebración de Luis Enrique en Budapest

Nada más ver cómo Gabriel lanzaba su penalti a las nubes, Luis Enrique explotó de felicidad. Primero, abrazándose con los suyos. Con un cuerpo técnico capaz de enlazar dos Champions seguidas con el PSG. Con Rafael Pol, su mano derecha; y, luego, con sus jugadores. La emoción y las lágrimas de abrazarse con los suyos nada más ver el pitido final, contrasta con la locura que ha protagonizado el propio Luis Enrique junto con Doué o con Gonçalo Ramos y la afición francesa desplazada a Budapest.

Es, sin lugar a dudas, una celebración que irá a más con el paso de los minutos y las horas. Porque está al alcance de muy pocos equipo el poder dominar Europa durante dos temporadas seguidas. Y eso, el PSG de Luis Enrique, lo ha hecho a las mil maravillas. Superando eliminatorias complejas contra Bayern, Liverpool o Chelsea; para, finalmente, alzarse con su segunda orejona ante otro equipo inglés, el Arsenal.

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La fiesta y locura de Luis Enrique con sus jugadores iba a más junto con el protocolo. Y es que el asturiano también ha estado presente cuando Marquinhos ha levantado el trofeo. Si bien Luis Enrique se ha colocado en un claro segundo plano, no se ha querido perder la fiesta: gritos, abrazos, saltos y mucha emoción.