Mercedes recupera su lado más elegante con uno de los diseños más distinguidos de su catálogo

Mercedes. Mercedes
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Mercedes lleva décadas demostrando que sabe fabricar berlinas elegantes, pero durante los últimos años parte de su gama ha apostado por diseños más agresivos y carrocerías cada vez más voluminosas. El nuevo CLA recupera una idea que siempre ha funcionado especialmente bien en la marca alemana: un coche bajo, estilizado y con una silueta que recuerda a la de un cupé.

La última generación conserva las cuatro puertas y la practicidad necesaria para utilizarlo diariamente, pero presenta unas proporciones que lo alejan visualmente de los compactos convencionales. Es uno de esos Mercedes que llaman la atención sin necesidad de recurrir a una carrocería enorme.

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Una silueta que vuelve a dar protagonismo a la elegancia

El CLA mantiene un capó relativamente largo, una línea de techo arqueada y una trasera que desciende suavemente hacia el maletero. Esa combinación crea una imagen más ligera que la de muchos SUV actuales.

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El frontal incorpora unos faros muy finos y una parrilla que adquiere especial protagonismo en las versiones eléctricas, donde aparecen numerosos elementos luminosos relacionados con la identidad de Mercedes.

La estrella vuelve a ser uno de los elementos centrales del diseño. También está presente en las luces, cuyos dibujos refuerzan el reconocimiento de la marca incluso de noche.

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De perfil apenas necesita adornos. Las puertas tienen superficies limpias, las ventanillas quedan recogidas bajo un arco continuo y las ruedas se sitúan cerca de los extremos de la carrocería.

La trasera mantiene ese mismo planteamiento. Los pilotos se extienden horizontalmente y el portón completa una silueta que parece diseñada para cortar el aire con la menor resistencia posible.

Un interior que apuesta por la tecnología

La nueva generación también representa un salto importante dentro del habitáculo. Mercedes ha desarrollado una arquitectura electrónica más avanzada y un sistema multimedia capaz de integrar servicios digitales, navegación y funciones de inteligencia artificial.

Según configuración, el salpicadero puede incorporar una gran superficie de pantallas, incluida una destinada al acompañante. La presentación resulta claramente tecnológica, aunque mantiene el ambiente cuidado que se espera de la marca.

También hay mejoras en conectividad y asistentes de conducción, con funciones que pueden evolucionar mediante actualizaciones de software.

La sensación general es la de un coche concebido para convertirse en uno de los modelos más importantes de la nueva etapa de Mercedes, no simplemente en una berlina compacta con una carrocería bonita.

La eficiencia también forma parte de su atractivo

El nuevo CLA ha estrenado una plataforma preparada para versiones eléctricas y alternativas híbridas. En las primeras destaca una arquitectura de 800 voltios que permite aprovechar sistemas de carga rápida especialmente potentes.

La versión eléctrica de mayor autonomía puede superar los 790 kilómetros WLTP en determinadas configuraciones, una cifra muy elevada para un automóvil de su tamaño.

La aerodinámica tiene mucho que ver con ese resultado. La carrocería estilizada no responde únicamente a una decisión estética: también permite reducir la resistencia al aire y mejorar la eficiencia a velocidades de autopista.

Es una combinación que Mercedes ha sabido aprovechar en diferentes momentos de su historia. Coches como el CLS demostraron que una berlina podía tener una silueta de cupé sin renunciar completamente a la funcionalidad.

El CLA recupera esa filosofía en un formato más compacto y con una tecnología mucho más avanzada. No es el Mercedes más grande ni el más caro. Tampoco necesita serlo para destacar dentro del catálogo. Su atractivo está en unas proporciones elegantes, un diseño reconocible y una carrocería que recuerda por qué las berlinas de líneas bajas siguen teniendo tanto encanto.

En una época dominada por SUV de todos los tamaños, el CLA demuestra que Mercedes todavía sabe hacer coches cuya principal virtud aparece antes incluso de abrir la puerta.