Más llamativo y, para no pocos, mejor que el Jeep Avenger
Este SUV italiano supera al modelo americano en cuanto a diseño y personalidad
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Alfa Romeo y Jeep pertenecen al mismo grupo, comparten tecnología y han terminado construyendo dos SUV pequeños con planteamientos bastante diferentes. El Avenger juega con una imagen robusta, formas cuadradas y una personalidad muy ligada al mundo todoterreno. El Junior hace prácticamente lo contrario.
Es bajo para lo habitual en un SUV, tiene una trasera muy inclinada y un frontal que difícilmente podría confundirse con el de otra marca. Para quien valore el diseño y todavía quiera cierta sensación de turismo al volante, el Alfa tiene argumentos suficientes para resultar más interesante que su primo de Jeep.
Alfa no ha intentado esconder de dónde viene
El frontal del Junior concentra buena parte de su personalidad. El tradicional escudo triangular de Alfa Romeo ocupa el centro y puede adoptar diferentes interpretaciones dependiendo del acabado. A ambos lados aparecen unos faros muy finos que se integran en una zona delantera bastante baja.
Detrás ocurre algo todavía más peculiar. La forma de la zaga recuerda al conocido diseño de cola truncada utilizado por Alfa durante décadas y los pilotos dibujan una especie de arco alrededor del portón.
Puede gustar más o menos, pero no parece un SUV diseñado por comité. El Avenger resulta atractivo precisamente por lo contrario: es sencillo, cuadrado y tiene detalles que recuerdan inmediatamente a Jeep.
El Junior apuesta más fuerte. Y en un segmento lleno de coches pequeños con proporciones muy parecidas, tener una personalidad tan marcada ya supone una ventaja.
La diferencia también aparece desde el asiento
Alfa Romeo no se ha limitado a cambiar la carrocería. El Junior utiliza una puesta a punto específica y una dirección especialmente directa para intentar conservar algo del carácter habitual de la marca.
La versión híbrida combina un motor de gasolina turbo con electrificación de 48 voltios y cambio automático. Obtiene la etiqueta ECO y puede realizar determinadas maniobras y pequeños desplazamientos a baja velocidad utilizando únicamente electricidad.
Para quien quiera dar el salto completo existe el Junior Elettrica, mientras las variantes superiores elevan considerablemente las prestaciones y llevan el planteamiento hacia un terreno bastante más deportivo.
El Avenger tiene otras virtudes. Sus formas cuadradas aprovechan bien el espacio y determinadas versiones incorporan tracción total, algo especialmente coherente con la historia de Jeep. Es un coche más orientado a transmitir robustez. El Alfa busca que una carretera secundaria siga teniendo algo de gracia.
Elegir entre dos maneras muy diferentes de hacer un SUV pequeño
La comparación resulta interesante porque ninguno necesita destruir al otro para justificar su existencia. Comparten parte de la base técnica, pero sus prioridades son claramente distintas.
El Jeep parece preparado para recibir algún golpe, subir un bordillo o terminar lleno de barro después de una escapada. El Junior parece pedir una carretera asfaltada con curvas.
También dentro intenta mantener esa diferencia. La instrumentación queda recogida bajo dos viseras circulares que recuerdan a los Alfa clásicos y la posición de conducción busca envolver algo más al conductor.
No es un deportivo simplemente por llevar el escudo italiano en el capó. Sigue siendo un SUV pequeño pensado para utilizarse diariamente. Pero tiene una imagen más atrevida y una puesta a punto que intenta alejarlo del tacto genérico que puede aparecer en esta categoría.
Para quien necesite un coche eminentemente práctico, el Avenger seguirá teniendo mucho sentido. Para no pocos compradores que quieran algo más llamativo y disfruten conduciendo, el Junior puede ser el más apetecible de los dos.
