Lexus lleva a un público más amplio uno de los modelos más elegantes de su gama

El LBX es el Lexus más asequible, pero ya es un modelo top
MG tiene un SUV tan espacioso y equipado que pone en serios aprietos a los BMW y Mercedes de tamaño similar
Lexus llevaba años ofreciendo SUV híbridos muy cuidados, pero sus precios y dimensiones los alejaban de muchos compradores urbanos. El LBX cambia esa situación. Con 4,19 metros de longitud y una tarifa oficial que parte de 33.537 euros, sitúa la experiencia de la marca dentro de un formato más manejable y cercano al de los SUV generalistas bien equipados.
La oferta publicada en septiembre de 2026 rebaja el acceso hasta unos 32.000 euros bajo sus condiciones. Sigue sin ser un coche barato, aunque la cifra resulta razonable al considerar el sistema híbrido, el cuidado del interior y una cobertura que puede ampliarse mediante el programa de mantenimiento de Lexus.
La elegancia también funciona en un coche pequeño
El LBX evita parecer una reproducción a escala de los Lexus mayores. La parrilla ya no queda encerrada dentro de un gran marco, sino que se integra progresivamente en el paragolpes. Los faros son estrechos y el capó conserva unas formas suaves que evitan una apariencia excesivamente agresiva.
De perfil mantiene unas proporciones equilibradas. Los pasos de rueda aportan presencia de SUV, pero la carrocería no es demasiado alta y las ruedas ocupan bien el espacio disponible. El techo puede combinarse en negro y algunos acabados añaden colores especialmente cuidados.
Los pilotos recorren toda la anchura del portón mediante una franja muy fina. Es una trasera sencilla, limpia y fácil de reconocer. El LBX resulta elegante porque todo está proporcionado, no porque dependa de una parrilla enorme o de adornos cromados.
Un habitáculo que justifica parte del precio
La cabina concentra buena parte de aquello que distingue al modelo. Los materiales visibles transmiten calidad, los mandos tienen un funcionamiento preciso y los asientos sujetan bien sin resultar duros. La sensación está más cerca de un coche premium que de un utilitario elevado con equipamiento adicional.
La pantalla central se combina con una instrumentación digital y conectividad para el teléfono. Lexus conserva accesos razonablemente claros para las funciones habituales, evitando que la tecnología convierta cada operación sencilla en una búsqueda dentro de un menú.
El espacio posterior no es enorme, algo lógico en un SUV de 4,19 metros. Dos adultos pueden viajar en trayectos normales, aunque las familias que necesiten instalar varias sillas infantiles encontrarán propuestas más amplias. El maletero también prioriza el tamaño exterior manejable antes que la capacidad absoluta.
Híbrido, automático y fácil de utilizar
El sistema combina un motor de gasolina de tres cilindros y 1,5 litros con la parte eléctrica para desarrollar 136 CV. No requiere enchufe y permite iniciar la marcha o avanzar durante determinadas fases urbanas utilizando electricidad.
El consumo homologado ronda los 4,7 l/100 km y todas las versiones obtienen la etiqueta ECO. La transmisión automática favorece una conducción suave, especialmente en ciudad, donde el coche cambia constantemente entre el motor térmico y el eléctrico sin exigir ninguna intervención.
No pretende ofrecer prestaciones deportivas. Su mejor faceta aparece en recorridos cotidianos, aparcamientos estrechos y carreteras donde el aislamiento y la facilidad de conducción importan más que una aceleración llamativa.
El LBX acerca Lexus a conductores que hasta ahora miraban modelos generalistas por tamaño y presupuesto. Por unos 32.000 euros bajo la promoción indicada, ofrece un híbrido eficiente, una cabina cuidada y uno de los diseños más elegantes de la gama. Es la entrada más accesible a la marca, pero no transmite la impresión de ser un Lexus recortado.