Cupra tiene el que, para muchos, es, ahora, el modelo más bonito de la marca
El Raval es uno de los Cupra más atractivos
El nuevo Cupra tiene un diseño rompedor y muchos creen que es el mejor coche que ha creado Cupra
El Cupra Raval convierte un eléctrico urbano de poco más de cuatro metros en uno de los coches con mayor personalidad del catálogo. Es bajo, ancho y tiene una carrocería llena de detalles reconocibles, pero evita parecer una versión reducida del Formentor. Su diseño consigue que el modelo de acceso sea también uno de los más deseables.
Fabricado en Martorell, el Raval abre una nueva etapa para Cupra. La gama alcanza hasta 226 CV y unos 440 kilómetros de autonomía homologada, cifras que permiten utilizarlo tanto en ciudad como fuera de ella. Sin embargo, lo primero que llama la atención es su aspecto.
Un frontal bajo y con mirada propia
El capó desciende hacia una zona delantera muy cerrada, como corresponde a un eléctrico. Los faros triangulares quedan colocados en los extremos y dibujan una expresión afilada sin recurrir a una enorme parrilla falsa.
El paragolpes incorpora una entrada inferior amplia y diferentes superficies que aportan anchura. El emblema de Cupra queda situado en una posición elevada y las líneas del capó apuntan hacia él, haciendo que todo el frontal parezca más bajo de lo que realmente es.
De perfil aparecen unos pasos de rueda marcados y ruedas grandes en relación con la carrocería. El techo cae ligeramente hacia atrás, pero no sacrifica el formato práctico de cinco puertas. Las manillas quedan integradas y la corta longitud mantiene las ruedas cerca de las esquinas.
La trasera evita cualquier parecido con un utilitario corriente
Los pilotos se extienden hacia el centro y utilizan formas triangulares relacionadas con el logotipo de la marca. El portón queda bastante vertical y el paragolpes inferior aporta una sensación de anchura poco habitual en un coche de este tamaño.
Los acabados más deportivos añaden llantas específicas, colores intensos y detalles oscuros. El resultado tiene suficiente carácter sin depender exclusivamente del cobre que Cupra utiliza en muchos de sus modelos. El Raval parece un Cupra incluso antes de encontrar el emblema.
Dentro mantiene una presentación orientada hacia el conductor. La pantalla central, la instrumentación digital y los asientos de formas envolventes crean un ambiente deportivo. También hay materiales reciclados y soluciones destinadas a aprovechar un habitáculo que debe funcionar como coche cotidiano.
Hasta 226 CV sin perder el sentido urbano
La versión más potente desarrolla 226 CV, acelera de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos y mantiene la tracción delantera. La puesta a punto específica de Cupra busca una dirección rápida y un comportamiento más ágil que el de otros eléctricos construidos sobre la misma base.
La autonomía máxima alcanza unos 440 kilómetros, dependiendo de la versión. La carga rápida puede recuperar buena parte de la batería durante una parada corta, mientras que sus dimensiones facilitan utilizarlo diariamente en calles estrechas.
El precio de acceso anunciado se sitúa cerca de los 26.000 euros antes de determinadas ayudas, aunque las primeras ediciones y las versiones potentes son bastante más caras. Esa diferencia debe tenerse presente al valorar las promociones.
Cupra tiene modelos mayores, más rápidos y lujosos. El Raval posee algo especialmente valioso: proporciones compactas y una imagen que no parece recortada para ahorrar costes. Para muchos es ahora el más bonito de la marca porque concentra toda su personalidad en una carrocería pequeña, ancha y claramente diferente.
