Suzuki renueva uno de sus modelos más conocidos con un diseño que, para la mayoría, es el más bonito de su historia reciente

El S-Cross es una apuesta muy acertada en muchos sentidos
Suzuki se divorcia del Toyota RAV4
El Suzuki S-Cross nunca necesitó ser el SUV más llamativo del mercado para encontrar su público. Su receta siempre estuvo más relacionada con la practicidad, unas dimensiones contenidas y la posibilidad de disponer de tracción total. Pero la generación actual añadió algo que le faltaba claramente a su predecesor: presencia.
El cambio de diseño convirtió al S-Cross en un coche considerablemente más atractivo. Y aunque la actual gama ha recibido posteriores ajustes de motores y equipamiento, la transformación estética fundamental llegó con esta generación, que sigue siendo la interpretación más conseguida del modelo en los últimos años.
Mucho más SUV que su predecesor
El frontal explica buena parte del cambio. La parrilla negra de grandes dimensiones está atravesada por una moldura cromada que conecta visualmente con los faros. El capó adopta una posición más horizontal y los pasos de rueda tienen mayor presencia.
La trasera sigue la misma filosofía. Los grupos ópticos elevados están unidos visualmente por una pieza central, consiguiendo que el coche parezca más ancho y robusto.
Todo ello se integra en una carrocería de aproximadamente 4,30 metros. Es una medida interesante porque permite conservar una buena maniobrabilidad urbana sin caer en las dimensiones de los SUV familiares que ya se acercan o superan claramente los 4,5 metros.
El interior es más conservador que la carrocería, pero tiene una ventaja importante: resulta sencillo de utilizar. Suzuki mantiene controles físicos para la climatización y sitúa la pantalla multimedia en una posición elevada.
Dependiendo del acabado, puede incorporar navegación, conectividad para teléfonos, cámaras de visión periférica y diferentes sistemas de asistencia.
Etiqueta ECO y una tracción total poco habitual
El diseño puede ser el primer argumento para fijarse en el S-Cross, pero la mecánica sigue siendo uno de sus elementos diferenciadores.
La gama española utiliza un motor 1.4 Boosterjet con sistema de hibridación ligera de 48 voltios. La configuración actual desarrolla 110 CV y puede homologar consumos desde aproximadamente 5,4 l/100 km en las versiones más eficientes.
Gracias al apoyo eléctrico obtiene la etiqueta ECO de la DGT. Además, puede combinarse con transmisión manual o automática.
Pero el elemento que realmente separa al S-Cross de buena parte de los SUV compactos es la posibilidad de incorporar el sistema de tracción total AllGrip Select.
El conductor dispone de diferentes modos de funcionamiento destinados a adaptar la respuesta del vehículo a situaciones como nieve o superficies de baja adherencia. Evidentemente, no transforma al S-Cross en un todoterreno puro, pero sí aporta una capacidad adicional que cada vez resulta menos habitual en coches de este tamaño.
En septiembre de 2026, Suzuki anuncia precios que parten aproximadamente de los 25.600 euros, aunque las campañas comerciales pueden incluir descuentos sujetos a financiación. El cambio automático, la tracción total y los acabados superiores incrementan considerablemente esa cantidad.
El S-Cross sigue sin buscar el espectáculo tecnológico de algunos rivales. No tiene una colección interminable de pantallas ni pretende ser el SUV más potente de su segmento.
Su atractivo está en otra parte. Tiene un tamaño razonable, etiqueta ECO, una mecánica conocida y la posibilidad de disponer de auténtica tracción a las cuatro ruedas. Ahora, además, todo eso viene acompañado por un diseño mucho más contundente.
Y esa era precisamente una de las piezas que le faltaban para convertirse en uno de los Suzuki más completos de los últimos años.