BMW X5 estrena quinta generación con cinco tecnologías de propulsión

BMW X5 estrena quinta generación. BMW
  • Cumple más de un cuarto de siglo liderando los SUV premium con cinco generaciones

  • 3,1 millones de unidades fabricadas e innovaciones constantes

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El BMW X5 afronta una nueva etapa con la llegada de su quinta generación, un modelo que resume la evolución de uno de los SUV premium más influyentes de la industria. Desde su lanzamiento en 1999, el vehículo ha superado los 3,1 millones de unidades fabricadas en la planta estadounidense de Spartanburg y ha dado origen a la exitosa familia BMW X, consolidando el concepto Sports Activity Vehicle (SAV).

La historia del X5 comenzó en el Salón de Detroit de 1999, donde BMW presentó un vehículo que rompía con la concepción tradicional de los todoterrenos. Frente a los modelos orientados exclusivamente al uso fuera del asfalto, el nuevo SAV apostaba por ofrecer una conducción dinámica propia de un turismo deportivo, sin renunciar a la tracción total y a unas elevadas capacidades fuera de carretera.

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El primer BMW X5, conocido internamente como E53, llegó inicialmente con motores de seis cilindros y V8 de gasolina, a los que posteriormente se añadieron variantes diésel y versiones de mayores prestaciones. Entre ellas destacó el exclusivo BMW X5 Le Mans, un prototipo equipado con el V12 de competición derivado del vencedor de las 24 Horas de Le Mans, capaz de desarrollar 700 CV.

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Del primer millón al nacimiento del X5 M

La segunda generación, presentada en 2006, amplió notablemente la oferta mecánica y tecnológica. Incorporó una evolución del sistema de tracción integral BMW xDrive, motores más potentes y eficientes y un mayor nivel de confort.

Uno de los momentos más importantes llegó en 2009 con el lanzamiento del BMW X5 M, primer SUV desarrollado por BMW M. Equipado con un motor V8 biturbo de 555 CV, aceleraba de 0 a 100 km/h en apenas 4,7 segundos, demostrando que un vehículo de gran tamaño también podía ofrecer prestaciones de auténtico deportivo.

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La gama celebró poco después otro hito al superar el millón de unidades comercializadas en todo el mundo, confirmando el éxito de una fórmula que pronto sería imitada por numerosos fabricantes.

La tercera generación, lanzada en 2013, dio un importante salto en eficiencia. BMW mejoró la aerodinámica, redujo consumos e incorporó por primera vez una versión híbrida enchufable con el X5 xDrive40e iPerformance.

Este modelo combinaba un motor de gasolina con un propulsor eléctrico para ofrecer 313 CV de potencia conjunta y la posibilidad de circular en modo totalmente eléctrico durante los desplazamientos urbanos, adelantándose a la electrificación que hoy domina el mercado.

Cinco tecnologías para la nueva generación

La cuarta generación, presentada en 2018, elevó el listón en confort, tecnología y capacidades dinámicas. Introdujo elementos como la suspensión neumática en ambos ejes, la dirección activa integral y el paquete Off-Road, además de aumentar el espacio interior y ofrecer una tercera fila de asientos opcional.

También amplió la oferta mecánica con motores de hasta 625 CV en el X5 M Competition y versiones híbridas enchufables que alcanzaron los 489 CV. En paralelo, BMW comenzó a probar el iX5 Hydrogen, impulsado por pila de combustible de hidrógeno, dentro de un programa piloto internacional.

Ahora, la quinta generación inaugura una nueva etapa al convertirse en el primer BMW disponible con cinco tecnologías de propulsión distintas. La gama incluye motores gasolina y diésel con hibridación ligera de 48 voltios, variantes híbridas enchufables, el nuevo BMW iX5 totalmente eléctrico y el futuro BMW iX5 Hydrogen, primer modelo de producción de la marca impulsado por hidrógeno.

Con esta estrategia, BMW busca adaptarse a todas las necesidades de movilidad sin renunciar al carácter que convirtió al X5 en referencia del segmento.