Logo de Videojuegos
VideojuegosLogo de VideojuegosVideojuegos
Análisis

Beast of Reincarnation, la otra cara de Game Freak enredada en su potencial

Periodista. Sevillano, cinéfilo y retrogamer.

La historia de Emma soporta la base del título de Game Freak. Game Freak
Compartir

De vez en cuando, la compañía japonesa de Game Freak, mundialmente conocidos por crear la saga de videojuegos de Pokémon, deciden salirse un poco de su área conocida y probar nuevos experimentos. Hasta ahora habían sido proyectos pequeños y por lo general no suelen salir del todo bien.

Beast of Reincarnation es el nuevo de esos experimentos de Game Freak, uno que, tras darse a conocer, daba la impresión de ser lo más parecido a un triple AAA ofrecido por el estudio. Un juego de acción en tercera persona con combates de katana rápidos y fluidos, con muy buena pinta. Pero claro, los que conocemos a la compañía tendemos a recelar un poco de ellos, no por nada lo cierto es que históricamente han pecado de andar siempre un paso por detrás en experiencia y en calidad respecto a otras desarrolladoras del mismo renombre. Y me temo que hacia bien en hacerlo.

PUEDE INTERESARTE

Este nuevo proyecto nos lleva a manejar a Emma, una purificadora, guerrera destinada a luchar contra criaturas corruptas por una suerte de maldición que las recubre de vegetación y contra golems robóticos que se han vuelto locos en una Japón postapocalíptica en la que muchas de las almas de los humanos están atrapadas en estos seres de metal.

Emma es una paria debido a que al luchar contra los malefactos, estos seres corruptos mencionados antes, absorbe su corrupción y obtiene poderes de ellos. Eso la hace más fuerte, pero a cambio de perder parte de su propia humanidad. Eso lleva a recibir el recelo y odio por parte de sus homólogos que viven en una colonia cercana, mientras ella vive aislada y con el único objetivo de cumplir órdenes.

PUEDE INTERESARTE

Esto sigue así hasta que recibe la orden de viajar hasta la capital para derrotar a la bestia de la reencarnación, la que es culpable de la maldición que asola al mundo, antes de que destruya la ciudad. Nos embarcamos entonces en un viaje acompañados de nuestro fiel compañero el lobo blanco Koo y varios aliados que nos acompañarán por las distintas regiones de camino a la capital.

La historia comienza de un modo algo confuso, muy liosa, y creo que eso define muy bien todo el desarrollo de la trama, una confusión que enrevesa un desarrollo innecesariamente complicado, que introduce muchos elementos a la vez y luego no desarrolla adecuadamente muchos de ellos. La historia habla de la existencia, la pertenencia, la capacidad de sentir de una protagonista que no está acostumbrada a socializar y no sabe que significa amar. Pero son temas que se diluyen en un progreso que acaba centrándose más en ir derrotando bestias, ofreciendo pildorazos de información de los diferentes personajes que nos encontramos, sin que ello provoque cambios sustanciales en la actitud de los protagonistas. Hay mucho mensaje críptico que pretende engancharnos a un misterio que cuando se resuelve no acaba por encajar del todo, quizás porque el juego se esfuerza mucho en centrarse en el misterio en sí antes que en los propios personajes, gran error que provoca que cuando llegan las revelaciones poco o nada nos importe. 

PUEDE INTERESARTE

Eso me provocaba continuamente una sensación de potencial desaprovechado tras un inicio que parecía prometedor y que acaba tirando de clichés y conceptos más vistosos que necesarios. Por desgracia es algo que también se extiende en el resto de apartados del juego.

Por resumir de algún modo las sensaciones, es como si Game Freak dijera de hacer un juego que recordara a Dark Souls, metiendo en una batidora muchos elementos que suelen funcionar sin planificar de antemano si te hacen falta o no, creando un producto artificial al que le falta personalidad.

Beast of Reincarnation es un juego que tiene muchas cosas, pero la ejecución al introducirlas todas hace que la experiencia acabe resultando sosa y repetitiva. El combate no está mal planteado, y en un inicio resulta hasta divertido, pero cuando acabas enfrentándote a los mismos tipos de enemigos a lo largo de las 20 horas que dura el título, sin muchas variaciones incluso en los jefes (Podemos llegar a enfrentarnos como mínimo dos veces a cada uno de ellos, algunos llegando hasta repetirse hasta cinco), y con una progresión muy superficial que provoca cierto aburrimiento cuando vemos el patrón que sigue. 

La exploración por cada zona no ayuda al conjunto. El lobo Koo nos va diciendo que materiales hay cerca de nuestra posición, nucleando con ello toda posibilidad de descubrimiento. Los objetos que obtenemos servirán para ir potenciando atributos o mejorar las armas, pero hasta eso se siente como una mecánica metida con calzador sin que sea del todo necesaria. Podemos encontrar varias armas, municiones para una ballesta o un arco, pero a medida que avanzamos vemos que todo se acaba reduciendo a golpear con la katana, metiendo por medio algún combo concreto de habilidades que vamos obteniendo de los jefes, atacar de vez en cuando a distancia, defendernos a base de desviar ataques o curarnos (aunque estos comandos funcionan a veces regular) y pedir a Koo que lance alguno de sus ataques que, más allá de provocar algunos estados, tampoco crea estrategias o combos muy variopintos.

Ni siquiera en la música se siente que haya un esfuerzo, cuando el mismo tema suena en todas las zonas mientras exploramos, sin que haya más variaciones. Los escenarios son insípidos, muy parecidos todos entre ellos, ruinas de una civilización pasada, con navegación basada en ir enganchándonos por diversos puntos para saltar y si mantenemos el botón de salto creamos una enredadera que nos impulsa hacia arriba. Y eso sin hablar de las voces en inglés, malísimas en comparación con las japonesas.

Más allá de los combates y la exploración, de vez en cuando tendremos que volver a nuestro refugio particular para desarrollar ingredientes y comida, una función que se añade sin que sea del todo necesaria tampoco, solo está para hacer bulto sumándose a las tendencias actuales. Pero Game Freak no ha entendido que hacer más por hacer no sirve de nada. Introduce mecánicas porque sí, como si pensara que eso por sí solo va a elevar la calidad de un juego que peca de reciclarse demasiado a sí mismo. 

Eso no quita que no haya ideas interesantes, pero la mayoría están a medio cocer, tanto en lo narrativo como en lo técnico. Los gráficos también sufren de este problema, con zonas borrosas, iluminación mal gestionada, texturas muy pobres o diseños de personajes muy genéricos. La cámara mal gestionada en algunos combates contra jefes o grupos numerosos nos puede llevar a algún susto particular. 

Son pequeñas cosas que van acumulándose y que van ensombreciendo las cosas buenas que nos pueda aportar el juego, y en un proyecto de estas características, tiene poco perdón.

Lo cierto es que un juego más corto, menos centrado en parecerse a éxitos como Nier o Dark Souls y que hubiese intentado contar una historia más interesante habría aportado mucho más a la industria y habría demostrado mejor que Game Freak es capaz de salirse de su propia zona de confort. Por desgracia, lo único que siguen demostrando es que a su equipo le falta experiencia o capacidad para entender que es lo que hace divertido a un videojuego y a una historia fascinante.

Lo mejor

  • Las bases del combate son entretenidas y existe cierto potencial entre el concepto de las habilidades de Emma y el uso de las órdenes con Koo.
  • Ciertas ideas de la trama rozan conceptos interesantes, aunque se diluyen por el efectismo y el intento de sorprender.

Lo peor

  • Diseño de escenarios y personajes insípido.
  • Numerosos elementos repetitivos que acaban lastrando la experiencia a medida que juegas.
  • Una inexplicable repetición constante de jefes que sólo sirve para alargar la duración.
  • Progresión muy poco trabajada y que no engancha al jugador.
  • Música y apartado técnico bastante irregulares.
Valoración 60/100