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Análisis

Yoshi and the Mysterious Book: un adorable plataformas que parece una clase de biología

Periodista. Músico. Padre. Gamer.

Imagen de Yoshi and the Mysterious Book. Nintendo
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Desde que se comenzaron a publicar vídeos y detalles de esta nueva aventura de Yoshi para Nintendo Switch 2 ya sabíamos que se trataba de un juego diferente. La nueva entrega protagonizada por el dinosaurio verde parecía transformarse en una alternativa más pausada y accesible dentro del género de las plataformas 2D, un título enfocado sin complejos a un público más infantil o, como suele ser habitual en Nintendo, para familias con niños.

Yoshi and the Mysterious Book parece haber encontrado una identidad completamente nueva. Lejos de perseguir el ritmo frenético de otros exponentes del género de la propia compañía nipona, esta nueva entrega apuesta por la exploración tranquila, la observación y la experimentación constante. Y lo sorprendente es que funciona muchísimo mejor de lo que podríamos haber imaginado.

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Desde los primeros minutos queda claro que estamos ante una producción diseñada con una filosofía muy distinta. Aquí no hay barras de vida, ni temporizadores, ni castigos por fallar un salto. Nintendo elimina prácticamente todas las convenciones tradicionales del plataformas 2D para construir una experiencia donde la curiosidad del jugador es el auténtico motor de progreso.

Yoshi mantiene sus habilidades habituales: puede saltar, aguantar en el aire pataleando para estirar la longitud del salto y puede engullir casi cualquier cosa y convertirla en un huevo que luego puede lanzar con precisión. Pero todas ellas pasan a un segundo plano para dar importancia al enorme catálogo de criaturas que pueblan el título y sus propias características. Nada te hará daño (al menos un daño permanente), ni te quitará vida ni hay barras de puntuación que rellenar y si Yoshi se cae por una caída insalvable, reaparecerá enseguida a salvo para volver a la acción. Pero esto no quiere decir que no haya retos en este juego.

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Investigar es más importante que llegar al final

La aventura comienza cuando un enorme libro parlante llamado Profesor Leo cae del cielo y pide ayuda a un grupo de Yoshis para recuperar todo el conocimiento perdido de sus páginas. Cada capítulo del enorme libro contiene distintos ecosistemas (uno por capítulo) que están repletos de criaturas extrañas y fascinantes, y nuestra misión será estudiarlas, descubrir cómo interactúan con el entorno y completar esta especie de enciclopedia de biología parlante con nueva información sobre todas ellas.

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Cada investigación es un nivel, pero en este caso también se ha alterado la clásica estructura de niveles 2D. En lugar de avanzar simplemente hasta la meta, cada escenario nos invita a una especie de safari que nos invita a observar detenidamente a sus criaturas, probar interacciones con ellas y descubrir comportamientos ocultos.

Cada especie tiene propiedades únicas. Algunas vuelan o flotan, otras ruedan o explotan al contacto, otras hacen túneles en la tierra o generan burbujas que sirven como plataformas flotantes; otras comen otras criaturas, crecen o se hacen más pequeñas,  reaccionan al agua de múltiples formas o modifican el escenario de formas inesperadas. El juego nos anima continuamente a experimentar con todas estas posibilidades utilizando las habilidades clásicas de Yoshi que ya hemos recordado, pero con una nueva habilidad: ahora Yoshi puede dar un golpe de cola y colocar sobre su espalda cualquier objeto o, lo más interesante, cualquier criatura. Esto hace que Yoshi pueda heredar o utilizar de alguna forma parte de las habilidades de la criatura.

Este sistema abre la puerta a un diseño de niveles, puzles y exploración muchísimo más rico de lo que aparenta inicialmente. Cada nivel, protagonizado por una criatura, genera decenas de mecánicas nuevas que estamos obligados a aprender para poder desvelar todos sus secretos. En unos niveles una rana que genera burbujas nos permite crear cientos de ellas mientras caminamos para poder usarlas como plataformas temporales para ascender; en otro una especie de babosa con aspecto de patinete nos permite patinar a toda velocidad o incluso surfear enormes olas; en otro unos pájaros cantarines enlazan melodías cuando saltamos sobre sus cabezas en un orden concreto; en otro unos pájaros con forma de paraguas nos permitirán planear grandes distancias y en otro unas graciosas arañas nos permiten usar sus redes para balancearnos por las plataformas.   

La sensación constante es la de estar aprendiendo las reglas naturales de un pequeño mundo vivo. Y hay tantas criaturas, repartidas por tantos niveles que las mecánicas y posibilidades son innumerables. Además, en los niveles iremos encontrando criaturas que ya habíamos conocido en niveles anteriores, por lo que las combinaciones se multiplican. Eso sí, también hay que decir que la mayoría de las mecánicas sólo se utilizan (o al menos sólo se sacan verdaderamente partido) en el nivel principal de cada criatura y esto hace que parezcan un poco desaprovechadas. Es decir, puede que te encariñes mucho de una mecánica, que sea tu preferida, pero sólo la vas a utilizar unos pocos minutos en toda la aventura. Porque superar los niveles puede llevarte un puñado de minutos (aunque pueden revisitarse siempre que se quiera para encontrar más zonas o secretos ocultos, desbloquear alguna investigación extra, recolectar flores o runas, etc.)

El Yoshi más amable y accesible para todos

Uno de los aspectos más llamativos del juego es la absoluta ausencia de castigo. Yoshi no puede morir, ni siquiera recibir daño real. Si fallamos una sección, reaparecemos de inmediato y simplemente volvemos a intentarlo sin penalización alguna. Si nos comemos accidentalmente un objeto importante, reaparece segundos después. Si nos ataca un enjambre de abejas, Yoshi se queja, pero sigue adelante sin rasguños. Nintendo ha construido una experiencia prácticamente libre de frustración.

Eso convierte a Yoshi and the Mysterious Book en una puerta de entrada fantástica para jugadores muy jóvenes o para quienes simplemente buscan una experiencia relajada. Hay algo muy refrescante en jugar a un plataformas donde no existe presión alguna por optimizar movimientos o completar desafíos bajo estrés. Aquí el motor motivacional es la ingente cantidad de contenido, biomas, criaturas y páginas que rellenar.

Sin embargo, esto no quiere decir que no haya desafíos para todos los jugadores y también ciertos elementos que generan algunas contradicciones. Aunque el juego está claramente dirigido a un público infantil y familiar, algunas de sus mecánicas exigen bastante observación y comprensión contextual. Algunas investigaciones aparecen solas: comerse una criatura, saltar sobre ella, lanzarla un huevo, meterla en el agua o subirla sobre la espalda para ver que efecto produce es lo fácil. Pero hay muchos comportamientos y habilidades que solo se descubren dándole al coco.

Afortunadamente tenemos las pistas que el propio Prof. Leo nos va ofreciendo durante el juego (pulsando el botón L). Aunque hay que decir que algunas de estas pistas no son todo lo evidentes o claras que uno desearía. Además, estas pistas suelen conducirnos a la resolución final del nivel y para las investigaciones secundarias y los secretos ocultos hará que sudar un poco más. Eso sí, si conseguimos muchas runas (monedas que hay repartidas por los niveles) podemos emplearlas en comprar pistas para resolver investigaciones extra.

También llama la atención la enorme cantidad de texto presente en algunas escenas y descripciones. Esto puede hacer que los jugadores más pequeños necesiten ayuda constante de un adulto, especialmente cuando el juego intenta introducir vocabulario algo complejo o explicaciones más elaboradas. El Prof. Leo va anotando literalmente las conclusiones de las investigaciones sobre la pantalla, que no olvidemos que son las páginas de un libro, y esto puede ser un barrera para los jugadores más pequeños (nada que no se solvente con el acompañamiento de un adulto).

Un diseño visual sencillamente precioso

Si algo nunca falla en los juegos de Yoshi es su apartado artístico, y aquí Nintendo vuelve a demostrar una creatividad visual extraordinaria. La estética de las páginas del libro da la sensación que todo está dibujado a lápiz y coloreado como si fuera un cuento ilustrado. Una estética perfectamente familiar para el público más joven. Los escenarios parecen páginas vivas de una enciclopedia fantástica, con trazos imperfectos y colores suaves que recuerdan continuamente a ilustraciones infantiles hechas a mano.

El juego aprovecha muy bien la potencia de Nintendo Switch 2 para añadir una mayor riqueza visual sin perder ese encanto artesanal tan característico de la saga. Algunos detalles son especialmente memorables, como los bordes de los escenarios perdiendo color progresivamente para simular tinta inacabada sobre el papel. Y las páginas del libro donde se anotan todas las investigaciones son una maravilla visual: hay un capítulo para cada criatura donde se dibujan y queda constancia de cada peculiaridad (a las que podemos bautizar con el nombre que más nos guste o fiarnos del criterio del Prof. Leo), unas páginas dobles para cada capítulo, un índice para navegar entre capítulos y un sumario con todas las criaturas por orden de aparición.   

Además, el diseño de las criaturas merece una mención aparte. Todas tienen muchísimo carisma y una personalidad muy marcada que deja claro cuál va a ser su punto fuerte y sus puntos débiles. Una nuez con cara de pocos amigos y que se va tornando roja es evidente que va a explotar; un pájaro con forma de paraguas nos protegerá de la lluvia y nos permitirá planear y una especie de medusa que se llena de agua está claro que nos impulsará por los aires si la apretamos y lanza el agua como un chorro a propulsión. Cada diseño consigue que queramos experimentar con cada criatura constantemente simplemente por curiosidad, algo fundamental para que la estructura jugable funcione.

La exploración como núcleo absoluto

Quizá el mayor acierto del juego sea entender perfectamente cuál es su prioridad: incentivar la curiosidad. No estamos ante un plataformas basado en la habilidad pura (aunque requiere de un cierto nivel de habilidad, sobre todo en algunas mecánicas), ni tampoco en coleccionables tradicionales (aunque también los tiene). Aquí la recompensa principal es descubrir cómo funciona el Minimundo. Cada nueva interacción, cada nuevo descubrimiento, desbloquea más posibilidades, más rutas y más comportamientos ocultos.

Además, como hemos dicho, el juego fomenta de manera clara el revisitar los niveles ya superados. Las criaturas migran entre escenarios, aparecen nuevas interacciones según nuestro progreso y muchos secretos sólo se revelan si volvemos a intentar desbloquear una investigación extra que teníamos pendiente. Esto genera una estructura sorprendentemente orgánica para un juego aparentemente tan simple.

Ya hemos dicho que el juego no mete prisa, no nos agobia con puntuaciones o cronómetros y podemos abandonar siempre que queramos las páginas de un capítulo para dirigirnos a otro sin ningún problema. Hay un espíritu de ‘cozy game’ que lo impregna todo, pero como en estos juegos de tareas y rutinas que completar con calma, aquí nuestra misión es totalmente ‘completista’. Como toda labor enciclopédica, aquí nos mueve llegar al final de la investigación, llevar a buen fin todas las investigaciones, conocer todo de cada criatura y, ya de paso, desvalijar todas las runas de todos los niveles y recolectar todas las flores especiales de cada nivel.  

Un título de Yoshi realmente especial

Aunque inicialmente podría parecer “otro plataformas adorable de Yoshi”, la realidad es que Yoshi and the Mysterious Book representa una evolución bastante importante para la franquicia, sobre todo porque es un juego especial, distinto y hay que valorar muy positivamente la innovación. Nintendo ha abandonado parcialmente la estructura clásica de niveles lineales 2D para construir algo mucho más experimental. Hay una intención clara de convertir la exploración y la creatividad en el verdadero corazón de la experiencia. Y darle ese toque de investigación, de experimentación, de descubrir y anotar el conocimiento en un libro es especialmente valioso cuando pensamos en el público infantil al que se dirige principalmente.

Quizá no tenga la ambición de otros grandes exclusivos de Switch 2, exponentes destacados del género plataformero, pero tampoco lo necesita. Su propuesta es mucho más específica: ofrecer una aventura amable, creativa y accesible que pueda disfrutar prácticamente cualquier tipo de jugador. Y de paso incentivar la experimentación, la lectura y hasta el amor por la ciencia. Y con estos objetivos, el juego cumple con nota.

Además del Prof. Leo y todas las nuevas criaturas del Minimundo, la historia principal del juego (hay una historia que servirá de hilo conductor y que acompaña las investigaciones) está protagonizada por dos viejos conocidos. Una vez completada y, tras ver los créditos finales, el juego añade un puñado de capítulos extra al libro por lo que la labor de investigación y la experiencia continúa un buen puñado de horas en nuevos ecosistemas con un montón de nuevas criaturas. Además, el Profesor Leo nos ofrece crear artilugios a cambio de nuestras runas: estos artilugios son indicadores y ayudas que podemos añadir a la interfaz del jeugo y que antes no existían: un contador de tiempo, un visor de velocidad, o de temperatura o una brújula que nos marca dónde hay una nuez cerca.

Conclusiones

Yoshi and the Mysterious Book quiere ofrecer una experiencia relajante, creativa y tremendamente encantadora donde descubrir cosas es más importante que superar desafíos. Su combinación de exploración, interacción entre criaturas y diseño visual artesanal consigue darle una identidad propia y adorable. Puede que algunos jugadores veteranos echen de menos una mayor dificultad o niveles de plataformas más lineales, largos y tradicionales. Pero cuando entiendes que esa no es su intención, resulta imposible no dejarse llevar por su encanto.

Nintendo ha encontrado una forma muy inteligente de modernizar a Yoshi sin perder la esencia accesible y entrañable que siempre ha definido la saga. Lo ha hecho con una estructura de juego muy arriesgada pero también muy valiente, abandonando conscientemente algunos dogmas del género. El resultado es tremendamente original, adorable y cargado de recompensas. Si bien, está muy enfocado al público más joven.

Lo mejor:

  • Diseño artístico precioso y lleno de personalidad
  • Exploración basada en la curiosidad y la experimentación
  • Una experiencia accesible y relajante para todo tipo de jugadores

Lo peor:

  • Tal vez demasiadas mecánicas y algunas muy poco aprovechas
  • Algunas pistas y desafíos son algo difíciles de descifrar
  • Puede resultar simple para quienes busquen un reto más tradicional
Valoración 88/100