Yaza Games firma una rareza encantadora para amantes del medievo, los juegos cozy y la creatividad sin presión
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Cuando pensamos en un videojuego sobre manuscritos medievales, quizá imaginamos una experiencia solemne, pausada, casi académica, centrada en reproducir con precisión histórica letras capitulares, cenefas doradas y criaturas humanizadas sacadas de códices reales. Scriptorium: Master of Manuscripts tiene algo de todo eso, pero lo mezcla con una personalidad mucho más juguetona, absurda y accesible. El juego de Yaza Games no es un simulador rígido de copista medieval, sino más bien un cozy game, un juego tranquilo de diseño creativo que nos puede llevar a una una obra delicada, una broma visual o una composición completamente delirante.
El juego nos coloca al frente de un scriptorium en el que recibimos encargos, decoramos páginas, componemos escenas con recursos inspirados en arte medieval real y personalizamos nuestro taller. Y su gran baza es la libertad que nos concede para resolver cada petición. El documento base describe peticiones tan extravagantes como recrear una jirafa a partir de referencias dudosas, arreglar una página lamida por un perro o diseñar un cartel para encontrar a un caracol desaparecido, y esa colección de situaciones resume muy bien el tono de la experiencia: medieval, cozy, artesanal y maravillosamente absurda.
Un planteamiento irresistible
Scriptorium: Master of Manuscripts parte de una fantasía muy concreta: convertirnos en escribas, ilustradores y decoradores de manuscritos en un pequeño taller medieval. En su modo historia aceptamos encargos de clientes de lo más excéntrico, preparamos composiciones en pergamino y ganamos dinero para seguir ampliando nuestro repertorio visual y nuestro taller. Pero sin presión ni castigo, el corazón del juego está en la creación.
Este tono es el que acerca al título al género cozy. El palcer de este juego no reside en superar obstáculos complejos, sino en atender e interpretar los encargos y darles una respuesta estética. La diferencia está en el envoltorio. En lugar de decorar casas, tiendas o jardines, aquí trabajamos sobre páginas de manuscritos. Elegimos papeles, distribuimos elementos, combinamos figuras, añadimos letras y construimos escenas que parecen salidas de una biblioteca medieval soñada por alguien con mucho sentido del humor. Todo con un maravilloso apartado artístico y un elogiable trabajo de documentación histórica y paleográfica.
La comedia en los bordes del pergamino
La comedia que destila el juego es la misma con la que se debían ‘partir la caja’ los monjes europeos en los escriptorium de las abadías y monasterios medievales: esas preciosas y coloridas escenas protagonizadas por animales humanizados en los márgenes de los códices y manuscritos. Aquí, cuando un cliente pide una escena natural, el sistema puede exigirnos simplemente colocar un número determinado de elementos de naturaleza y animales. A partir de ahí, somos nosotros quienes decidimos si queremos crear un bosque armónico, una selva imposible de setas doradas o una criatura monstruosa formada por pétalos, cabezas de mono y varias colas.
El juego no parece interesado en juzgar nuestra sensibilidad artística con criterios estrictos. Le importa que cumplamos unas condiciones generales, pero deja margen para que el resultado sea nuestro. Esa decisión convierte cada encargo en una pequeña invitación al caos controlado. Podemos ser elegantes, podemos ser meticulosos, podemos ser completamente gamberros. Todo vale mientras la página respire esa lógica visual de marginalia medieval, donde lo bello y lo grotesco siempre han convivido con una naturalidad fascinante.

Entre el juego y la app de diseño medieval
El sistema de composición está pensado para ser fácil e inmediato. No estamos ante una herramienta de dibujo tradicional en la que tengamos que dominar pinceles, capas complejas, efectos, etc. La gracia está en combinar recursos ya disponibles: criaturas, adornos, rostros, vegetación, cuerpos, objetos, bordes y elementos ornamentales. Sus desarrolladores aseguran que el título tiene más de 2.000 recursos dibujables inspirados en arte medieval y alrededor de 50 tipos de pergamino, una cifra más que suficiente para mantener la diversión durante muchas horas.
Por supuesto, no hace falta saber dibujar para crear algo visualmente atractivo o, al menos, memorable. Podemos colorear, redimensionar, girar, superponer y retorcer elementos hasta que una simple flor se convierta en un cerebro flotante con ojos o una rana armada con dos espadas parezca un héroe de la Tercera Cruzada.
También se agradece la presencia de texto con tipografías medievales y capitulares ornamentadas con los que podemos construir los párrafos y todo el texto que protagoniza los manuscritos.
Modo historia: encargos, clientes y cotilleos
El modo historia actúa como columna vertebral del juego. Sus 70 encargos ofrecen estructura, ritmo y una excusa constante para explorar nuevas combinaciones. Es la mejor manera de empezar porque se encarga de enseñarte todos sus secretos, herramientas y posibilidades de una forma amena y progresiva. Así, este modo evita que Scriptorium se quede en un simple editor. Cada petición trae un pequeño contexto, un cliente particular y una intención que orienta nuestra composición.
La variedad de encargos es uno de sus atractivos principales. Hay solicitudes nobles, absurdas, románticas, ridículas y sospechosas. El juego juega con la idea de que el scriptorium es un lugar por el que pasa medio reino: amantes que escriben cartas, nobles con delirios de grandeza, caballeros con problemas...

Ese desfile de clientes da vida al mundo sin necesidad de nada más y consigue sugerir que existe un reino lleno de rumores, tensiones, vanidad, chismes, secretos inconfesables y pequeñas miserias humanas.
Modo Sandbox: un completo ‘Canva medieval’
Si el modo historia nos va guiando y nos hace aprender la técnica del sriptorium, el modo sandbox es el recreo libre y absoluto. Aquí desaparecen los clientes, las restricciones y la progresión guiada. Tenemos el pergamino, los recursos y la posibilidad de hacer prácticamente cualquier cosa: posters para eventos, memes medievales, mapas y fichas para alguna partida de rol, cartas e invitaciones, letras de canciones decoradas, cartas del tarot, pegatinas, fondos de pantalla…
Además, el hecho de poder exportar las creaciones en PNG amplía mucho su utilidad. No hablamos de un producto profesional de diseño gráfico, ni pretende serlo, pero sí de un juguete creativo muy potente para compartir en redes, imprimir por diversión o preparar materiales personales. De hecho, puede ser el punto de partida para algún diseñador que luego termine su composición en Photoshop.
No es el editor más completo del mundo, pero este modo era obligado: tener esta herramienta tan potente y sólo poder usarla en el modo historia, sin tener la opción de trastear con ella sin limitaciones hubiera sido un error. No sabemos cuánta gente perderá horas en realizar sus composiciones, pero no hay duda de que es todo un regalo.
Dirección artística: marginalia, rareza y encanto
Visualmente, Scriptorium: Master of Manuscripts tiene una identidad magnífica. Su gran logro es haber entendido que el arte medieval no solo puede ser solemne y precioso, sino también raro, expresivo, grotesco y muy divertido. La presencia de animales armados, cuerpos imposibles, santos dudosos, criaturas híbridas, bordes ornamentales y detalles decorativos da al juego una personalidad inmediata.

También resulta relevante el compromiso del estudio con un desarrollo 100% humano y sin uso de IA generativa en textos ni arte, según aseguran sus creadores. Es un juego cuyo atractivo depende de la autenticidad artesanal, la ilustración hecha por artistas, la rigurosa investigación medieval para encontrar referentes y el cariño por los materiales visuales.
El taller también suma mucho a la experiencia. Poder decorarlo con muebles, luces, alfombras, columnas, ventanas, flores y mascotas (incluidos gatos, perros y pequeños dragones) lo que redondea esa experiencia cozy.
La piezas originales de música medieval que acompañan al juego son un tesoro creado por varios artistas expertos en este tipo de música e instrumentos antiguos.
Conclusiones de Scriptorium
Scriptorium: Master of Manuscripts es un juego muy peculiar que, por supuesto, no es para todo el mundo Su propuesta es muy específica, pero está ejecutada con una seguridad admirable: un cozy medieval sobre decorar manuscritos, atender encargos rarísimos y convertir el arte iluminado en un patio de recreo visual. Tiene humor, tiene encanto, tiene una dirección artística con muchísima personalidad y tiene una libertad creativa que invita tanto al preciosismo como a la gamberrada.
Lo mejor:
- Una identidad artística fantástica
- Libertad creativa muy generosa
- Modo sandbox potente y relajante
Lo peor:
- El bucle puede resultar repetitivo si no conectas con lado creativo
- No es una herramienta de dibujo avanzada


