Yakuza Kiwami: Kiryu Kazuma vino para quedarse en Nintendo Switch 2

Yakuza 0: Director's Cut, la mejor puerta de entrada a una saga legendaria está en Nintendo Switch 2
El título responde de maravilla en la nueva híbrida de Nintendo
El éxito comercial de Yakuza: Like a Dragon, lanzado en 2020, fuera de Japón propició no solo que Sega apostase decididamente por el estudio Ryu Ga Gotoku para explotar la saga. Ishin, The Man Who Erased His Name o Pirate Yakuza in Hawaii son algunos de los últimos spin-off de una prolífica saga. Si bien estos títulos han gozado de más popularidad en su país que fuera, su auge reciente en Occidente también ha propiciado una nueva estrategia por parte de la compañía: poner al alcance de los jugadores los antiguos títulos para que el gran público pueda disfrutar de toda la saga de manera lineal, sin obstáculos e incluso en su propio idioma.
Bajo esta premisa nos ha llegado a finales de año Yakuza Kiwami, un remake del primer juego que data del 2016, pero que ha llegado a consolas de nueva generación en este 2025. Vamos con su análisis.
Una historia intensa en torno al personaje de Kiryu Kazuma
Si bien es cierto que, en el aspecto formal, Yakuza Kiwami es un remake del primer juego que se hizo en 2005, la propia Sega se ha encargado de traernos, justo antes, Yakuza 0: Director’s Cut, por lo que, en mi caso, al igual que en el de algunos de los más jóvenes que tengan sus primeros contactos con la saga, lo sentiremos como una secuela directa. Y, si lo miramos así, es una entrega que baja ligeramente el pistón, aunque es igualmente emotiva, brutal y divertida.

En este sentido, Yakuza Kiwami cuenta la historia de Kiryu Kazuma, un miembro de la yakuza que ingresa en prisión por un crimen que no cometió. Lejos de los tropos más manidos del género, este personaje asume la pena por lo que entiende que es un bien mayor. Tras diez años de cárcel, este hombre sale a un mundo que ha cambiado muchísimo, tanto a nivel cultural y de valores. Del mismo modo, tampoco tratará de limpiar su nombre ni de demostrar su inocencia, sino de seguir adelante y construir su propia vida bajo sus propios preceptos y convicciones en un entorno en el que antes se movía como pez en el agua, pero que ahora le es hostil. Con estas herramientas se nos presenta un contexto lleno de mentiras y traición en un sistema mafioso que se desmorona por las ambiciones personales.
Uno de los principales focos de Yakuza Kiwami es el arraigado código moral de Kiryu. Si bien en Yakuza 0 intentaba seguir los preceptos de lo que él entendía que era ser un yakuza con cierto honor (ser conscientes de que son delincuentes, pero no herir a civiles, no causar daño injustificado y el respeto a los altos cargos), este título se centra en lo que el protagonista quiere ser como persona una vez fuera de la mafia. Esto le llevará a conflictos con las familias y se verá obligado a emplear la violencia para defenderse a sí mismo y a los que le rodean. Habrá giros de guion y la historia, pese a tener 20 años, aguanta muy bien el tipo, aunque algunas decisiones que toma, hijas de su tiempo, se antojan un poco apresuradas bajo los estándares narrativos actuales.
No se puede olvidar mencionar el tema de las misiones secundarias. Y es que, mientras la historia principal es seria, tensa y dramática, sus aventurillas anexas cambian por completo el tono, siendo pequeñas historietas de humor, absurdas o, directamente, surrealistas. No dejan de ser parte del ADN de la saga, y nos aportan mucha frescura cuando los sistemas jugables se nos empiezan a repetir un poco.
Los diferentes estilos de combate sostienen el gameplay

El combate de Yakuza Kiwami es divertido a medida que vas consiguiendo nuevas formas de pelear contra los enemigos. En combate, Kiryu mantiene los cuatro estilos clásicos (camorrista, acelerado, bestia y Dragón de Dojima), ofreciendo cierta variedad táctica. Habrá enemigos a los que solo puedas vencer con una de ellas, mientras que a los ‘masillas’ dará un poco igual qué postura utilices. Es cierto que puede hacerse repetitivo muy pronto, ya que no deja de ser un juego de ir del punto A al punto B para liarse a puñetazos. Tampoco ayuda demasiado su duración, entre 20 y 30 horas (más del triple si buscas todos los logros) según las actividades y misiones secundarias que decidas hacer. Sin embargo, si vas un poco al meollo puedes acabar el juego incluso en menos de ese tiempo, y se hace más ameno. No me entendáis mal: es entretenido e impactante a la vista, pero irse a los puños con tantos grupos de NPC constantemente a veces cansa e invita a irte directo a por la historia.

La gran diferencia está en la ausencia de actividades secundarias de gran peso, como los negocios inmobiliarios o el cabaret. En su lugar, Kiwami introduce algo llamado Majima Everywhere, que convierte al siempre excéntrico Goro Majima en un rival recurrente. Esta serie de enfrentamientos se convierten en la forma de de progresar en el estilo Dragón. Es una solución que funciona en el plano narrativo, que tiene su puntito de humor y que, además, hace progresar a nuestro Kiryu, aunque también corres el riesgo de cansarte cuando ya llevas varios enfrentamientos.
Del aspecto de Kamurocho al apartado técnico de Yakuza Kiwami
En el apartado visual, Kamurocho luce tan bien como siempre. De día es un barrio con encanto y lleno de vida, y de noche las luces de neón y el bullicio desprenden la sensación de ser una ciudad viva. Eso sí, está un pelín por detrás de Yakuza 0: Director’s Cut en cuanto a calidad de texturas, perfilado de las caras (algunas tienen picos y esquinas muy evidentes), iluminación y otros detalles menores. Sin embargo, según el momento y las cinemáticas, el juego alcanza cotas elevadas en cuanto a calidad.
El apartado sonoro rezuma arcade por los cuatro costados. Cuando estamos en pleno combate resuenan piezas de música electrónica y rock, mientras que entremete pistas más sobrias, melancólicas o de suspense cuando la escena lo requiere. Del mismo modo, el doblaje japonés es súper intenso, reforzando la sensación de drama.
También hay que señalar la localización de absolutamente todos los textos al castellano, un trabajo hecho con bastante mimo. Además, el rediseño de los menús con respecto a las primeras versiones antiguas dota no solo a Yakuza Kiwami, sino a todas las iteraciones de la saga, de una sensación de cohesión, coherencia y continuidad.

En lo estrictamente numérico, Yakuza Kiwami funciona sin problemas a 1080p y 60fps en el modo portátil, y 4K 60fps en el dock. Eso sí, hay momentos puntuales de mucha carga de elementos (gran cantidad de enemigos y algún jefe puntual) donde se experimentan sensibles caídas de frames, pero nada especialmente importante ni que perjudique la experiencia. El hecho de que el juego se haya desarrollado para la primera versión de Nintendo Switch y haya recibido un parche para Switch 2 hace que se mueva sin problemas en la nueva híbrida de Nintendo, con tiempos de carga insignificantes (casi inexistentes) y nuevos un rendimiento holgado. Por ese mismo motivo, Yakuza 0: Director’s Cut tiene un acabado por encima de este título, por estar desarrollado directamente en Switch 2.
Conclusiones
Aunque, de facto, Yakuza Kiwami era la “primera” entrega, nos llega a Nintendo Switch 2 como la segunda experiencia Yakuza. Debido a su estructura narrativa y jugable más sencilla, se nota que empezaron por esta y posteriormente complejizaron otras entregas. Sea como fuere, es una experiencia más limitada que Yakuza 0: Director’s Cut, pero quizá más redonda porque es mucho más directa en lo que plantea. A nivel jugable sigue siendo muy divertido aporrear mafiosos japoneses y pasear por las calles del barrio imaginario de Kamurocho, inspirado en Kabukicho, Tokio. Si bien no es el título más completo, ni variado, ni complejo del Ryu Ga Gotoku, es imprescindible para entender el origen de una saga legendaria.
Asimismo, poder jugar esta entrega con un nivel visual elevado y, además, en modo portátil, es una gozada. Por tanto, Nintendo Switch 2 se sigue consagrando como una consola donde jugar los Yakuza clásicos de manera I-DE-AL. Que no cese el flujo. Muy pronto os contaremos qué tal con Yakuza Kiwami II.
Plataforma analizada: Nintendo Switch 2
Lo mejor:
- Una historia más íntima y personal, centrada en el código moral de Kiryu y su conflicto interno.
- Protagonista carismático y muy bien construido, que sostiene todo el peso narrativo.
- Los cuatro estilos de combate aportan variedad y hacen las peleas vistosas y satisfactorias.
- Majima Everywhere como idea narrativa y mecánica.
- Kamurocho sigue siendo un escenario vivo, reconocible y con mucha identidad.
- Textos completamente localizados al castellano con buen nivel.
- Rendimiento sólido en Nintendo Switch 2, con tiempos de carga casi inexistentes.
- Posibilidad de jugarlo en portátil sin sacrificar fluidez.
Lo peor:
- Estructura jugable repetitiva.
- Ausencia de actividades secundarias de gran peso como los negocios de Yakuza 0.
- Majima Everywhere puede acabar siendo cansino si se abusa.
- Combates constantes contra grupos de NPC que terminan desgastando.
- Duración algo alargada artificialmente si se exploran muchas secundarias.
- Apartado técnico ligeramente por debajo de Yakuza 0: Director’s Cut.
