Steam Machine ya está aquí: todos los detalles, precios y especificaciones
Prepara la cartera, porque todos los modelos de la nueva máquina de Valve superan los 1.000 euros
Valve esconde el precio de la Steam Machine y coloca ventana de lanzamiento en 2026
Más de una década después de aquel primer intento que pasó sin demasiada gloria por el mercado, Valve vuelve a la carga con una nueva Steam Machine. Esta vez no hablamos de una colección de equipos fabricados por terceros, sino de un dispositivo diseñado directamente por la compañía de Gabe Newell. El objetivo sigue siendo el mismo: llevar la experiencia del PC gaming al salón con la comodidad de una consola, con todo el ecosistema Steam integrado pero sin las limitaciones habituales de los ecosistemas cerrados.
Steam Machine quiere convertirse en el punto intermedio entre una consola tradicional y un ordenador de sobremesa. Un equipo compacto con forma de cubo, basado en SteamOS, que permite acceder a toda nuestra biblioteca de Steam desde el sofá y que, además, conserva muchas de las ventajas que han convertido al PC en la plataforma favorita de millones de jugadores. Sin embargo, hay un elemento que inevitablemente centra buena parte del debate: su precio.
Un mini PC de altas prestaciones en apenas 16 centímetros
A nivel de diseño, Valve ha apostado por un formato extremadamente compacto. La Steam Machine tiene unas dimensiones aproximadas de 160 milímetros por lado, lo que la convierte en una pequeña caja que puede integrarse fácilmente junto al televisor sin ocupar apenas espacio.
Bajo esa apariencia minimalista se esconde una arquitectura desarrollada en colaboración con AMD. El sistema incorpora un procesador basado en la arquitectura Zen 4 de seis núcleos junto a una GPU RDNA 3 personalizada con 28 unidades de cómputo y 8 GB de memoria gráfica GDDR6. A ello se suman 16 GB de memoria DDR5 y dos opciones de almacenamiento SSD: una versión de 512 GB y otra de 2 TB.
Sobre el papel, Valve promete experiencias de juego en 4K y 60 FPS apoyándose en tecnologías de escalado como AMD FidelityFX Super Resolution (FSR), además de compatibilidad con trazado de rayos.
SteamOS como gran protagonista
Uno de los aspectos más interesantes del sistema es que no pretende funcionar como una consola tradicional. Steam Machine utiliza SteamOS, el sistema operativo basado en Linux que Valve lleva años perfeccionando gracias al éxito de Steam Deck.
Eso significa que el usuario tiene acceso inmediato a su biblioteca de Steam, a las funciones sociales de la plataforma y a todas las ventajas habituales del ecosistema de Valve. Además, la compañía insiste en que sigue siendo un PC completo. Es posible instalar aplicaciones, modificar configuraciones e incluso reemplazar el sistema operativo si así se desea.
Esta filosofía abierta es precisamente uno de los argumentos que Valve utiliza para justificar parte de su estrategia comercial. Mientras Sony o Microsoft suelen subvencionar el hardware para recuperar beneficios mediante la venta de juegos y servicios, Valve asegura que vende Steam Machine prácticamente al coste de fabricación.
En cuanto a conexiones, Steam Machine tampoco se queda corta. Dispone de cuatro puertos USB-A, un puerto USB-C, salida HDMI 2.0, DisplayPort 1.4, conexión Ethernet Gigabit y compatibilidad con Wi-Fi 6E. En otras palabras, estamos ante un dispositivo pensado tanto para conectarse a un televisor de última generación como para funcionar junto a un monitor gaming tradicional.
Todos los precios de Steam Machine
Es aquí donde encontramos el apartado más controvertido. Valve comercializará cuatro configuraciones diferentes, ninguna por debajo de la barrera psicológica de los 1.000 euros que parece, marcará el camino de las futuras consolas de siguiente generación:
- Steam Machine 512 GB: 1.039 euros.
- Steam Machine 512 GB con Steam Controller: 1.108 euros.
- Steam Machine 2 TB: 1.359 euros.
- Steam Machine 2 TB con Steam Controller: 1.428 euros.
Son cifras muy elevadas para un producto que inevitablemente será comparado con PlayStation 5, Xbox Series X o incluso con muchos ordenadores de sobremesa premontados. Y es precisamente aquí donde resulta difícil no realizar una valoración crítica. Steam Machine ofrece una propuesta atractiva y técnicamente muy cuidada, pero entra en el mercado con unos precios que la colocan claramente fuera del alcance del jugador medio.
¿Es realmente cara?
La respuesta depende mucho de cómo se analice el producto. Si la comparamos con una consola convencional, sí. Es extraordinariamente cara. El modelo básico supera ampliamente los mil euros y ni siquiera incluye el mando en su configuración más económica.
Sin embargo, si la observamos como un mini PC gaming extremadamente compacto, la situación cambia ligeramente. Valve argumenta que la actual crisis de componentes, especialmente en memorias y almacenamiento, ha disparado los costes de fabricación y ha obligado a incrementar los precios previstos inicialmente.
Aun así, muchos usuarios apuntan que por cantidades similares es posible montar ordenadores más potentes, especialmente si el usuario está dispuesto a sacrificar el reducido tamaño y la integración que ofrece Steam Machine.
El verdadero valor: la experiencia Steam
Más allá de las cifras, la nueva Steam Machine representa algo interesante para la industria. Valve lleva años construyendo un ecosistema que gira alrededor de SteamOS. Primero llegó Steam Deck. Ahora la compañía da un paso más con una máquina diseñada específicamente para el salón.
La gran ventaja frente a las consolas tradicionales es evidente: acceso inmediato a una biblioteca gigantesca de juegos, sin necesidad de recomprar títulos y sin quedar encerrados en una plataforma cerrada. Para muchos jugadores veteranos que acumulan cientos o miles de títulos en Steam, esta característica puede ser más importante que cualquier especificación técnica.
Steam Machine no parece diseñada para competir directamente con PlayStation o Xbox. Tampoco pretende sustituir a un PC gaming tradicional. Valve ha construido un producto de nicho, pensado para quienes buscan la comodidad de una consola sin renunciar a la flexibilidad del ordenador. Ya pasó con Steam Deck, que también cuenta con un rag ode precios elevado, y su éxito le ha dado la razón a Valve. Veremos cómo acoge la comunidad esta nueva máquina para jugar.

