Beijo, lider del CNP Winamax: "El día que murió mi hermano quise cambiar mi vida para que estuviera orgulloso"

Beijo a corazón abierto. Winamax
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AlicanteMiguel Abeijón, 'Beijo', es una de las caras que mejor representan la nueva generación del póker español. Gallego de A Coruña y deportivista, su irrupción en el circuito ha sido especialmente rápida: hace relativamente poco era un jugador con mucha experiencia online que comenzaba a dejarse ver en los torneos en vivo y hoy forma parte del Team Pro CNP Winamax y es el líder de la clasificación al llegar a Alicante. Después de acabar tercero en la general de 2025, su progresión no parece tener techo. En 2026 ya ha firmado resultados de primer nivel, incluido un segundo puesto en el High Roller del CNP Winamax Sevilla, y pelea por los puestos de privilegio de la clasificación general. Pero detrás de 'Beijo' hay mucho más que cartas, fichas y rankings: ¿cómo empezó a jugar?, ¿qué hace cuando no está en una mesa?, ¿cómo vive esta transformación de jugador prácticamente desconocido a una de las revelaciones del póker nacional? Y queda una pregunta inevitable para abrir la entrevista: si se apellida Abeijón, ¿es Abeijón porque es un 'abejorro' o 'Beijo' tiene otra historia? Pues sí, la tiene, es la de Roberto, su hermano fallecido, que partió y que es su gran inspiración. Pasean y vean, y lean.

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Bueno, ¿con quién estamos? Pues con Miguel Abeijón. ¿Beijo?

Beijo para los amigos y para los conocidos también. Que además es Team Pro-CNP, líder del CNP.

¿Cómo se siente uno siendo cabeza? ¿Es un reto que te has puesto este año?

Sí, la verdad que sí. Este año era el objetivo y ahí estamos. O sea, de momento vamos bien. Esperemos que no se vaya ahora estas últimas dos paradas, esperemos que no se escape. Pero de momento vamos bien. O sea, que hay que ser optimistas y positivos que si estamos ahí es por algo.

A ti te habrá parecido mucho tiempo, pero a los demás nos ha parecido poco. En poco tiempo has pasado de ser un jugador con mucho recorrido online a convertirte casi en una de las revelaciones en el circuito en vivo. Que antes no practicabas mucho, ¿no?

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Sí, la verdad que llevo un poquito jugando en vivo, pero me han ido bien las cosas. No tengo quejas, la verdad. O sea, que contento con eso. Y nada, hay que seguir y seguir sumando.

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¿Miras mucho el ranking? ¿Lo revisas después de cada parada?

Al acabar la parada. Al acabar la parada, sí. O sea, no voy a mentir. Tampoco lo estoy mirando antes de dormir, ¿eh?

¿Qué es lo que has implementado en el juego en vivo que tenías en el juego online que te ha hecho tener tan buenos resultados en vivo?

Yo es que creo que el juego en vivo es tan distinto al online. Me parece un mundo aparte. De hecho, yo ahora me siento mucho más cómodo jugando en vivo que online. El juego en vivo me parece mucho más bonito porque hay muchas cosas que online no tienes. O sea, al final estás cara con cara con las personas y quieras que no, ves con quién estás jugando.

¿Y en vivo qué tienes para definir a un jugador?

A ver, de primeras es que si no tienes información, pues te fijas... Está mal decirlo, pero... Prejuicios, o sea, prejuicios. Evidentemente, sí, o sea, opino que pues igual una persona que es más mayor, que podría ser igual mi padre, mi abuelo... Pues piensas, bueno, es más probable que no haya estudiado, es más probable que juegue de esta manera. Sí, después gente que igual no está jugando cómoda porque es un torneo caro y se le nota que ese dinero le está afectando, entonces sabes que es alguien que le puedes meter más presión. Al final, de primeras te fijas más en esos detalles pequeños que son prejuicios al final, pero bueno, y luego cuando estás ya jugando un ratillo, pues ya vas viendo a manos, vas viendo pues qué gestos hace, o cómo reacciona cuando tiene buenas cartas, a qué tamaño abre cuando las lleva buenas o cuando las lleva malas y va variándolo. Todo al final lo tienes que ir sumando. Yo soy del 97, cumplo en diciembre, el 15 de diciembre.

La historia de Roberto Abeijón

¿Y cómo aprendiste a jugar al póker? ¿Con qué edad?

Pues es curioso, porque yo la primera vez que jugué al póker igual tenía seis años, o sea, sí, porque mi hermano mayor, que ya no está con nosotros, pero siempre lo llevo en el corazón, me llevaba seis años y él jugaba al póker. Y al final aprendí mucho de él y me empezó a gustar el póker por él y aquí estoy.

¿Cómo se llamaba él?

Roberto

¿Se podría decir que empezaste a jugar un poco como homenaje o recuerdo a Roberto?

Yo creo que jugaba con él sin pensar tanto que, o sea, no me veía pensando, va, voy a jugar como estoy jugando ahora, ¿entiendes? Lo veía como un hobby, al final, como cualquier chavalito que está jugando a las cartas con sus amigos o sus familiares y ya está. Pero sí que es cierto que después, al final cuando partió, pues sí que es cierto que, joder, te unía a él, ¿no? Sí, como que notas esa unión de, porque él al final sí que jugó mucho y jugaba mucho online, o sea, de hecho él jugaba muy bien, de hecho él jugaba mucho mejor que yo, o sea, sí, sí, mucho mejor, muchísimo. Y eso sí que me da pena, que me hubiera gustado verlo, porque él jugaba torneos en vivo de buy-in más bajos y me hubiera gustado verlo jugando torneos pues como voy a jugar yo y eso hubiera estado guay, pero bueno.

¿Te imaginas haber compartido una mesa final?

Joder, eso estaría... eso es un sueño, o sea, ojalá, eso sería un sueño, vamos, precioso.

"A veces estaría orgulloso, a veces igual me querría tirar un ordenador a la cabeza, no lo sé, la verdad. Yo espero que esté orgulloso y ya está"

¿Qué crees que pensaría Roberto si te hubiera visto jugando?

A veces estaría orgulloso, a veces igual me querría tirar un ordenador a la cabeza, no lo sé, la verdad. Yo espero que esté orgulloso y ya está, o sea, al final para mí la vida son otras cosas, ser buena persona y cosas que son aparte de esto, pero no sé, no sé qué pensaría, la verdad no tengo ni idea, o sea, es que él era muy bueno, seguro que cosas buenas, era muy bueno, o sea, no tenía maldad ninguna, así que...

¿Qué crees que debes hacer tú para que él se sienta orgulloso de ti?

Bueno, en el ámbito de la vida yo creo que no tener odio por personas y vivir tranquilo tu vida y ser feliz, ya está, y ayudar a mis padres, no crearles preocupaciones y eso es lo que intento hacer desde que se fue. De hecho, el día que se fue pues me tomé una caña con él y fue el último día que bebí alcohol, o sea, dejé de beber alcohol, no fumo, no bebo, no me drogo, absolutamente nada. Fue cuando me apunté al gimnasio, que bueno, ahora llevo un tiempo algo más descuidado porque no supe adaptarme mucho a la rutina del póker, pero antes estaba muy en forma y fue porque cuando pasó eso empecé a ir al gimnasio, o sea, empecé a leer libros, empecé a cambiar mucho mi estilo de vida porque al final dije, va, quiero que esté orgulloso, si me viese desde algún lado... que tampoco soy creyente, o sea, yo soy agnóstico. No digo ni que hay ni que no hay, no puedo negar ni puedo afirmar, entonces, pues, ojalá lo haya.

Y en el póker..

Y luego en el ámbito del póker, pues, al final yo creo que estoy haciendo bien las cosas, sí que es cierto que puedo mejorar mucho, como todo el mundo, y hay mucho camino para mejorar, pero yo creo que estos años han sido buenos y yo creo que él estaría disfrutándolo si estuviera aquí, estaríamos metiéndonos chuletones en algún lado y me encantaría llevarlo por ahí, estar en la playa, tomando un cóctel o lo que sea, y vamos, estaríamos muy bien.

Él faltó de repente, ¿tu hermano?

Sí, a ver, es un tema delicado, pero a mí me da igual hablarlo porque creo que se debería hablar más. Mi hermano tenía trastorno bipolar y mi padre también lo tiene, de hecho. Yo no lo tengo, por suerte, porque como no coqueteé nunca con los porros, el cannabis, etc., pues por suerte no lo tengo. Pero él tenía trastorno bipolar y eso a cada persona le afecta de una manera distinta. A mi hermano le daba más por el lado de que si entraba en brote, tenía alucinaciones de 'tengo superpoderes, puedo volar'. Vivíamos en un octavo y ese día pensaba que podía volar, pero no podía volar. Al final yo lo he llevado muy bien porque soy una persona muy dura de cabeza. Solo necesito entender las cosas, el por qué pasan. Si lo entiendo, puedo sufrir, pero lo voy a llevar bien. A mí lo que más me preocupaba en el momento eran mis padres. Ver a tu madre te rompe el alma. Yo me alegro de que mi madre sea creyente porque eso le hizo llevarlo mucho mejor, al pensar que su hijo está en un lugar mejor y que se reencontrará con él. Mis padres y yo nos quedamos muy tranquilos en el sentido de que él fue un tío de 10, una persona a la que era imposible caerle mal, y me enseñó unos valores de puta madre.

Gracias por la lección de vida. Sigamos adelante con ella. Eres de Coruña, ¿no? Y deportivista.

Sí.

¿Qué relación tienes con el Dépor?

Bueno, yo soy honesto, soy del Dépor y del Madrid. Pero yo siempre lo digo, yo prefiero que gane la Liga el Dépor que el Madrid. O sea, si se jugase la Liga el Madrid y descender el Dépor, que no gane la Liga el Madrid. En ese sentido siempre fui más de casa que del Madrid. Lo había dejado de seguir mucho cuando bajamos a tercera porque no estaba hecho para mí, pero ahora estoy muy contento. Sabía que íbamos a hacer buen mercado de fichajes porque si rechazamos en segunda 30 y pico kilos por un chaval sin tener asegurado ascender, es que el club tiene unas ambiciones muy altas. Y cuando vi a Aubameyang o fichajes como Amatucci, que me parece una locura traerlo por dos millones y medio, me parece espectacular.

Aparte del fútbol, ¿con qué desconectas? ¿Qué hobbies tienes?

Pues me gusta entrenar, los coches, las motos, pasear en moto. También según la época: hacer snow, tocar la guitarra... hago lo que me apetezca en cada momento. Y la playa en verano, tumbarme ahí con la silla como un señor todo el día.

Si echas la vista atrás dentro de cinco años, ¿qué te gustaría que la gente pensara de ti?

Lo mismo que ahora. Lo que intento es que nadie pueda decir que soy mala persona y ya está. Portarme bien con la gente, tener empatía. Y como jugador, soy un tío muy normal, campechano, con eso me llega; que cualquier persona pueda hablar conmigo sin mirar a nadie por encima del hombro.

Roberto estará orgulloso de ti, pero si ganas el CNP le podrás decir: "ya soy tan bueno como tú".

Habrá que intentarlo por él. Si lo gano, se lo dedico seguro, traigo una fotito de él y me pongo la camiseta con su nombre. Ojalá nos veamos el año que viene en Las Vegas.