La primera imagen de Lindsey Vonn tras tres operaciones después de su caída en los Juegos Olímpicos

Lindsey Vonn, tras tres operaciones. Instagram
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Lindsey Vonn arriesgó su físico hace unos días al participar en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina d'Ampezzo 2026. La leyenda del esquí decidió competir pese a tener roto el ligamento cruzado de la rodilla izquierda y tras apariciones sorprendentes en los entrenamientos, sufrió un aparatoso accidente que puso en peligro la continuidad de su carrera.

Ahora, la neerlandesa ha compartido en sus redes sociales una actualización su estado de salud después de haberse sometido a su tercera operación. Además, ha mostrado su primera imagen, todavía en camilla y con un aparatoso artilugio sosteniéndole la pierna, que necesitará de un largo proceso de recuperación.

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El mensaje de Lindsey Vonn tras su triple operación

"Tuve mi tercera cirugía hoy y fue exitosa. El éxito de hoy tiene un significado completamente diferente al que tenía hace unos días. Estoy progresando y aunque sea lento, sé que estaré bien", introducía la deportista en su cuenta de Instagram.

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Además de subir una foto tumbada, adjuntaba otra con una de las profesionales sanitarias y una tercera imagen de un carro lleno de flores que ha recibido como símbolo de apoyo.

Acompañaba estas fotografías con un agradecimiento "por todo el increíble personal médico, amigos, familia, que han estado a mi lado y el hermoso derramamiento de amor y apoyo de la gente alrededor del mundo. También, enormes felicitaciones a mis compañeros de equipo y a todos los atletas del equipo de EE. UU. que están ahí fuera inspirándome y dándome algo por lo que animarme".

"Mi ligamento cruzado anterior y mis lesiones anteriores no tuvieron nada que ver con mi caída"

Unos días antes, Vonn ya se había pronunciado en redes para asegurar que no se arrepentía de haberse arriesgado a competir en los JJOO con la rodilla en mal estado y descartó que esa lesión tuviese algo de peso en la caída que sufrió.

“Ayer mi sueño olímpico no terminó como había soñado. No fue un final de cuento de hadas, solo fue la vida. Me atreví a soñar y trabajé muy duro para lograrlo. Porque en el esquí alpino la diferencia entre una línea estratégica y una lesión catastrófica puede ser tan pequeña como 12 centímetros”, exponía en su post.

“Simplemente me quedé 12 centímetros demasiado cerca de la línea cuando mi brazo derecho se enganchó en el interior de la puerta, lo que me hizo girar y causó la caída. Mi ligamento cruzado anterior y mis lesiones anteriores no tuvieron nada que ver con mi caída.

Desgraciadamente, sufrí una fractura compleja de tibia que actualmente está estable, pero que requerirá múltiples operaciones para curarse correctamente.

Aunque ayer no terminó como esperaba, y a pesar del intenso dolor físico que me causó, no me arrepiento. Estar ayer en la puerta de salida fue una sensación increíble que nunca olvidaré. Saber que estaba allí con la oportunidad de ganar fue una victoria en sí misma. También sabía que competir era un riesgo. Siempre ha sido y siempre será un deporte increíblemente peligroso.

Y al igual que en las carreras de esquí, en la vida también asumimos riesgos. Soñamos. Amamos. Saltamos. Y a veces caemos. A veces nos rompen el corazón. A veces no logramos los sueños que sabemos que podríamos haber tenido. Pero esa es también la belleza de la vida: podemos intentarlo. Lo intenté. Soñé. Salté", indicaba en su reflexión.