Nani Roma firma el segundo puesto en el Dakar gracias a un milagro: Laia Sanz lo remolcó hasta la meta
A Nani Roma le tuvieron que remolcar para llegar a tiempo en la hora marcada y no sufrir una penalización que evitase su podio
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Es el final más agónico que Nani Roma podía haber tenido en este Rally Dakar. Mientras que Nasser Al-Attiyah se hacía con el triunfo este viernes en la categoría 'Ultimate' en la penúltima etapa del Dakar, Nani Roma sufría de lo lindo para llegar al punto de control dentro del margen establecido. Al-Attiyah dejó prácticamente sentenciado su sexta victoria final en el Dakar, al adjudicarse la victoria de la penúltima etapa con llegada a Yanbu. El catarí fue el claro dominador del día y metió más de 6 minutos a Nani Roma, su gran rival en la recta final por el triunfo final en la carrera y que se queda a 15 minutos del de Dacia en la clasificación general.
Con las dunas como protagonistas, el catarí demostró que es un terreno que domina a la perfección y no dio espacio a la sorpresa en favor de Roma, el único que le ha mantenido el pulso hasta el final. No obstante, el de Folgarolas, de 53 años, sí se aseguró el segundo lugar el podio, algo que no lograba desde que también firmara el segundo puesto en la edición de 2019 con Mini. Solo un enorme milagro permitiría a Roma tener opciones en los últimos 108 kilómetros en Yanbu de este sábado, ante un Al-Attiyah que no concederá ni lo más mínimo, por lo que el gran aliciente de la última etapa será conocer quién se queda con el tercer lugar del 'raid', con el duelo entre el sueco Mattias Ekström, tercero, y el francés Sébastien Loeb, a solo 30 segundos.
Nani Roma obra un milagro
Pero más allá de lo puramente resultadista, cabe destacar lo sucedido con el catalán en el tramo final de la duodécima etapa. Con la segunda posición a tiro, Nani Roma tuvo dos sustos muy importantes; sustos que casi le cuestan un podio al rozar el tiempo límite en el control. El primero tuvo que ver con un problema en la rueda delantera derecha, que se retorció por completo al romperse la suspensión por un impacto con una piedra. Todo eso, a tan solo 500 metros del final de la etapa.
Con ese problema solucionado, el objetivo no era otro que el de llegar a la hora al control correspondiente y no recibir una penalización que claramente le alejaría del podio del Dakar. Tras ver que la tarea se complicaba más y más, apareció el milagro de Laia Sanz: la compatriota no dudó en remolcar el Ford de Roma hasta el punto de control. Además, para más inri, Nani tenía el coche sin gasolina. Una imagen única que ya es historia del Rally.
