Paciencia de padre

La paciencia paterna es una cualidad fundamental, basada en la autorregulación emocional y el amor incondicional
El sacrificio extremo de Fernando Alonso: sin manos en el volante en plena carrera
Si algo ha caracterizado siempre a Fernando Alonso es su paciencia. Tras más de dos décadas en el Mundial de Fórmula 1, el piloto español ha desarrollado una capacidad única, al alcance de muy pocas personas. Una serie de sentimientos o de forma de ser que le hacen estar tranquilo ante una crítica situación como la actual. El tándem entre Aston Martin y Honda apuntaba maneras. Cuando se anunció allá por 2024, todo el mundo se creó unas expectativas enormes. Ese 'hype' iba aumentando con el paso del tiempo. Porque los malos resultados que la escudería británica cosechó tanto en 2024 como en 2025 se sentían de otra forma pensando en el 2026. Y eso lo sabían. Lo sabía Aston Martin y lo sabía Fernando Alonso. Adrian Newey llegó a la fábrica de Silverstone para que la expectación aumentase aún más. Hasta que finalmente el batacazo hizo acto de presencia.
2026 estaba marcado en rojo tanto para Aston Martin como para la Fórmula 1. Un nuevo reglamento, un punto de inflexión en el Mundial y una oportunidad única de darle a Alonso su ansiado tercer Mundial. No eran conjeturas, eh: se hablaba abiertamente de ello sin ningún tipo de miramiento. Ganar era (y, aunque el contexto actual sea dramático, lo sigue siendo) el objetivo. Pero la cruda realidad es devastadora. Nada ha salido como se esperaba, Honda mintió a Aston Martin y la desesperación se apoderó de la escudería británica.
Por contra, Fernando Alonso sigue igual de tranquilo. Durante sus años en F1 ha tenido la capacidad de desarrollar esa paciencia que tanto le caracteriza y que ahora, en casa, podrá demostrar. Una paciencia de padre, la que tiene el asturiano con la F1 en general y con Aston Martin y Honda en particular. Una paciencia de padre que se caracteriza por autorregularse, tener perspectiva y un amor incondicional. Puntos que, en grandes rasgos, Alonso cumple: se autorregula mucho en los micrófonos, mira el futuro con perspectiva y ama incondicionalmente el deporte.
Pero seamos serios, terminar una carrera no es suficiente. Pese a que sea el objetivo marcado para el Gran Premio. No lo es. Es frustrante y utópico tener ese tipo de metas. Tenerlas solo agrava el problema y muestra al mundo lo mal que está la situación. La paciencia de Alonso es alta, pero claramente Honda vuelve a hacer un ridículo calamitoso. Porque ojo, Lance Stroll no pasó por meta. 1/2 coches posibles... Aún hay mucho trabajo.
Ahora llega su carrera más importante, la de ser padre. En abril podrá olvidarse del estrés que tiene en cada Gran Premio y centrarse en lo que es puramente vital: su hijo. Esa paciencia que tantos años ha demostrado tener y que ha forzado a base de decepciones en el Mundial la puede utilizar en casa.
