Opinión

Esta no es la Fórmula 1 de la que nos enamoramos

30 años buscando el rebufo de Alonso y Márquez.

El podio del GP de Australia
El podio del GP de Australia. F1
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Hace muchos años, madrugar para ver el Gran Premio de Australia de Fórmula 1 era un planazo. Cualquier amante del deporte sabe que es en esas carreras, con horarios son infames que perjudican claramente al sueño, donde uno demuestra su verdadera devoción. En el fondo, da igual si eres de Fernando Alonso, de Carlos Sainz o de Max Verstappen. Es un sacrificio que haces aún sabiendo el lastre que vas a tener durante el resto del día. Pero esta nueva Fórmula 1 lo puede cambiar absolutamente todo, incluso que la afición más acérrima se planteé madrugar y trasnochar para ver las carreras. Y es que esta no es la Fórmula 1 de la que nos enamoramos todos; con la que vibrábamos y disfrutábamos. Los monoplazas ya no suenan como deberían sonar; ya no impresionan. Los pilotos no tienen el carisma de antaño; pese a que Alonso, Lewis Hamilton o Verstappen mantienen a los jóvenes a ralla. El deporte está cambiando de tal manera que puede autodestruirse intentando reinventarse. Una jugada arriesgada que derivará en un fin catastrófico.

Durante este fin de semana en Australia, el cual George Russell se ha erigido como el hombre a batir, no he escuchado ninguna buena reflexión sobre la nueva reglamentación. Y las palabras de Lando Norris del sábado, intentando quitarle hierro al asunto, no me sirven. Me gusta Verstappen y su claridad. El neerlandés no se divierte pilotando su nuevo coche. Es curioso: nosotros, como aficionados, tampoco. Y no lo digo yo, lo dice mucha gente en redes sociales y que ha madrugado para continuar con un ritual que llevará haciendo años y años. Porque la carrera, más allá de la batalla entre Russell y Charles Leclerc, la remontada de Verstappen y el buen papel de Hamilton... Poca cosa. Pero no solo eso: qué artificial parecía todo y qué manera de cargarse una fórmula que no estaba obsoleta. Con los nuevos cambios se ha vuelto, al menos por lo que se ha visto este domingo, en carreras donde pulsar un botón marca la diferencia.

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Max Verstappen, en Australia

Las críticas de los pilotos durante el GP de Australia

Ojo. No solo Verstappen es crítico. 'Checo' Pérez es otro. "Terminar la carrera ha sido lo mejor del día", ha soltado el mexicano en su regreso al 'Gran Circo'. Pero hay más. Norris, quien parece no tener muy claro en qué punto está, era así de contundente: "Hemos pasado de los mejores coches a los peores". En la misma línea, Alonso: "Puede conducir el coche un chef". Incluso el mencionado Hamilton: "Va completamente en contra de lo que es la Fórmula 1, que es ir a fondo, al ataque total". Y el último en sumarse a una causa que él mismo intentaba no apoyar: Carlos Sainz. El madrileño dijo hace pocas semanas que no quería tirarse piedras en su propio tejado, que no quería criticar a la F1. "La sensación con los nuevos coches es mala. La salida ha sido peligrosa con muchos coches teniendo problemas", dice.

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Ha empezado una nueva era de la manera más deficiente posible. Poca gente parece estar satisfecha con el cambio y la carrera de Australia justifica todas las críticas que la FIA recibe por parte de los pilotos. Si bien la emoción de las primeras vueltas ha servido para que nadie recayera en el sueño profundo, la cruda realidad es que se han cargado un deporte que vivía un gran momento. Esta no es la Fórmula 1 de la que nos enamoramos y lo más peligroso: esta puede ser la Fórmula 1 que nos desenamore.