Preocupación máxima por el Francia-Marruecos: toque de queda en París y 20.000 policías para evitar disturbios

Francia durante el festejo de un evento deportivo. ElDesmarque
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Francia afronta con máxima preocupación el partido que esta noche enfrentará a la selección francesa con Marruecos en los cuartos de final del Mundial. Más allá de la enorme expectación deportiva, el Gobierno francés teme que el desenlace del encuentro pueda derivar en graves altercados en las principales ciudades del país, especialmente en París. El precedente más reciente sigue muy presente en la memoria de las autoridades: los violentos disturbios registrados hace apenas unos meses tras la conquista de la Liga de Campeones por parte del PSG, con cientos de vehículos incendiados, comercios saqueados, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y numerosos detenidos. El Ejecutivo quiere evitar a toda costa que aquellas imágenes vuelvan a repetirse.

Para ello, el Ministerio del Interior ha diseñado uno de los mayores dispositivos de seguridad del año. Un total de 20.000 agentes de policía y gendarmería estarán desplegados por todo el territorio francés durante la jornada, con especial concentración en la capital y en otras grandes ciudades como Marsella, Lyon, Lille o Toulouse. Solo en el área metropolitana de París se movilizarán miles de efectivos, apoyados por unidades antidisturbios y equipos de intervención rápida preparados para actuar ante cualquier incidente. Además, se reforzará la vigilancia en lugares especialmente sensibles, como los Campos Elíseos, plazas céntricas, zonas comerciales y puntos habituales de celebración tras los grandes acontecimientos deportivos.

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Medidas estrictas en todo el país

Las medidas extraordinarias no terminan ahí. Las autoridades han decretado un toque de queda para los menores de 16 años en varios municipios del entorno parisino, una decisión con la que se pretende reducir la presencia de jóvenes en la calle durante las horas posteriores al encuentro. Asimismo, varias estaciones de metro y de tren permanecerán cerradas de forma preventiva en las zonas donde tradicionalmente se concentran las celebraciones, mientras que el tráfico podrá ser restringido o cortado completamente en algunas avenidas si la situación lo requiere. También se han instalado barreras de seguridad y se mantendrá un seguimiento permanente mediante cámaras de videovigilancia y drones autorizados para controlar la evolución de las concentraciones.

El Gobierno francés insiste en que el objetivo del operativo es garantizar que una cita deportiva no desemboque en una nueva noche de violencia urbana. Tanto si la clasificación cae del lado de Francia como si es Marruecos quien avanza a las semifinales, las autoridades esperan una importante afluencia de aficionados a las calles, motivo por el que han pedido responsabilidad y civismo a toda la población. La prioridad es que el foco permanezca sobre el fútbol y no sobre unos disturbios que pondrían nuevamente en entredicho la capacidad del Estado para mantener el orden público en una de las noches con mayor riesgo del verano.