El aura de Brasil pasa por el simpático enfado de Ancelotti en un 'que no caiga'
El buen rollo empieza a ser el denominador común de la selección brasileña tras ganar a Japón y una vez superado el escollo de la fase de grupos junto al cruce de dieciseisavos, y la expresión de Carlo Ancelotti es el mejor reflejo. El técnico italiano es la cara visible de un grupo que empieza a sentir la samba desde los entrenamientos, un ambiente especial para afrontar la recta final del Mundial 2026 donde no son favoritos, pero tampoco le temen a nadie.
La magia de las pequeñas cosas construye la narrativa de cualquier bloque ante un momento tan importante como unos octavos de final, como la animación del remo en Noruega, el auge de Vozinha en Cabo Verde o el baile del paraguayo Orlando Gill en los penaltis ante Alemania. Puede ser algo masivo o simplemente un detalle insignificante, pero el aura que desprende es el de marcar la diferencia, y sin darse cuenta eso es lo que ha hecho Ancelotti.
En un torpe manejo de la pelota en el típico 'que no caiga' de los corrillos de jugadores, el seleccionador hace lo propio con su staff y deja escapar la bola en un mal control. No debería significar nada, no hay nada especial en el error...pero el enfado y la sonrisa posterior denotan un halo especial alrededor de Brasil.
Brasil está lejos de ser la favorita en este Mundial 2026, menos aún con la lesión de Raphinha, pero el estado de forma de Vinícius puede cambiar cualquier partido, más aún si detrás hay un muro de apoyo como el que desprende Ancelotti. Esta forma de encarar una sencilla prueba de un entrenamiento denota la sencillez y la alegría de controlar la situación, de estar tranquilo y de aspirar a todo. El próximo rival es la Noruega de Haaland en octavos de final, un choque complicado donde son favoritos para volver a desmarcarse desde su lado del cuadro.
