Euskadi apuesta por el Mundial 2030 y propone una sede conjunta San Mamés-Anoeta
Los motivos que podrían dejar a San Mamés y Anoeta sin Mundial 2030
Plantean una nueva fórmula conjunta y más asumible entre Bilbao y Donostia
BilbaoAnte la fuerte polémica y el cruce de informaciones que se había dado, las instituciones vascas han manifestado este lunes que mantienen su apuesta por acoger partidos del Mundial de fútbol 2030, pero plantean una nueva fórmula conjunta entre Bilbao y Donostia para reducir costes e impacto ciudadano y, de paso, regatear en cierta medida las duras exigencias de la FIFA.
Las instituciones vascas recuerdan que llevan cuatro años trabajando de forma coordinada para que Euskadi forme parte del Mundial 2030 y aseguran que seguirán haciéndolo en las próximas fases del proceso con las instalaciones del Athletic Club y de la Real Sociedad.
Apuestan por jugar dos partidos de la fase de grupos en el campo del Athletic Club y otros dos en el de la Real Sociedad
Sobre el torneo que organizarán de manera conjunta España, Portugal y Marruecos, "los Ayuntamientos de Bilbao y Donostia, las Diputaciones Forales de Bizkaia y Gipuzkoa, el Gobierno Vasco, junto al Athletic Club y la Real Sociedad, han trasladado a la FIFA un documento oficial en el que comunican su voluntad de continuar en el proceso para ser sede del Mundial 2030 a través de una candidatura de sede conjunta de las ciudades de Bilbao y Donostia".
"En la defensa de los intereses y el bienestar de la ciudadanía a la que representan, presentar a la FIFA un (1) presupuesto único de lo que supondrían los aspectos que sí estarían dispuestos a asumir, considerando que ambas se unirían en una (1) única sede, con dos (2) estadios (San Mamés y Anoeta) para una fase de grupos en el año 2030, jugándose dos (2) partidos en cada estadio. Las Instituciones Vascas entienden que no hacerlo de esta forma supondría un perjuicio para la sociedad vasca, en general".
"Entre los elementos señalados como líneas rojas por las instituciones vascas se recogen algunos costes económicos muy elevados; las exigencias para demostrar la capacidad de celebrar eventos internacionales en las sedes; la necesidad de modificar aspectos normativos; la exigencia de nuevas inversiones en los estadios y en los territorios; la no inclusión de las lenguas cooficiales en Euskadi; la no realización de otros eventos en las ciudades-sede durante las fechas de la competición; y determinadas exclusividades para la empresa organizadora del Mundial".
