Arouna Sangante, un fichaje más de club que de director deportivo

Arouna Sangante, jugando con el Le Havre. Cordon Press
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El Sevilla FC, pese a sus dificultades económicas y que ahora mismo no puede inscribir a ningún futbolista, está siendo uno de los grandes animadores del mercado de fichajes en este mes de junio, y este martes se ha hecho oficial el fichaje, ya cantado, de Arouna Sangante. El central senegalés llega libre tras acabar su vinculación con el Le Havre, el club en el que se formó y con el que llegó a la élite.

Sangante nació en Senegal, pero se inició en el fútbol en el Cosmos y en el Red Star, uno de Saint Denis y otro de Saint-Ouen, dos suburbios del norte de París con no muy buena reputación, pero en los que se encuentran dos referentes para cualquier visitante o parisino como el Stade de France y el Marché aux Puces -Mercado de Las Pulgas-, respectivamente. En el Red Star estuvo dos temporadas y, por cierto, fue uno de los clubes que entró en el entramado de 777 Partners cuando también poseía un importante porcentaje de acciones del Sevilla.

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En categoría cadete, el Le Havre le captó y se marchó a la entidad de Normandía, donde hizo carrera hasta llegar a debutar con el primer equipo en enero de 2021, en un partido copero ante el Paris FC. Tras 147 partidos, ocho goles, tres asistencias, un ascenso a la Ligue 1 y ostentar la capitanía en los últimos tiempos pese a su juventud, deja el noroeste de Francia para dar el salto a un club que llevaba mucho tiempo esperándolo.

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Un proyecto de club

El Sevilla y Sangante empezaron a verse relacionados en el mes de enero de 2025. Loïc Badé estaba en la rampa de salida, el Aston Villa apretaba fuerte por hacerse con su fichaje, y la dirección deportiva que comandaba Víctor Orta tiró de papeles para encontrarle un sustituto al hoy defensa central del Bayer Leverkusen. El vallisoletano y su equipo, en su etapa en el Leeds United, ya le habían monitorizado cuando jugaba en la Ligue 2. Desempolvaron sus informes y se convirtió en la primera opción si se producía la salida de un Badé que, finalmente, se quedó y se marchó en verano.

El defensa central era del gusto tanto de la dirección deportiva como de la dirigencia. Un futbolista que desde el primer momento despertó el interés del consejo que preside José María del Nido Carrasco. De hecho, Víctor Orta se marchó y dejó su sitio a Antonio Cordón, y fue el pacense el que cerró su llegada el pasado invierno cuando expirara su contrato con Le Havre. El futbolista se había convertido más en un objetivo de club que de dirección deportiva, como demuestra el hecho de que el primero en echarle el ojo fuera un director deportivo, el que cerrara el fichaje haya sido otro y, finalmente, se haya hecho oficial bajo el recién estrenado ‘mandato’ de José Ignacio Navarro.

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La historia y los números

Tanto es así, que el Sevilla trata con Arouna Sangante de repetir historias pasadas que tan bien se le han dado. En las últimas décadas han llegado numerosos defensas centrales bien franceses o bien procedentes directamente desde la Ligue 1. Escudé, Squillaci, Spahic, Adil Rami, Kolodziejczak, Lenglet, Koundé, Diego Carlos o el propio Badé son algunos que salieron bien. También hay casos como los de, Nianzou o Gnagnon que han supuesto auténticos fiascos.

En las oficinas de Nervión apuestan a lo grande por un jugador del que han llegado buenos informes. A sus 24 años, Transfermarkt lo tasa en ocho millones de euros, por lo que ya es una ventaja haberle fichado como agente libre. El club le ha puesto encima de la mesa un contrato por cinco temporadas y una cláusula de 50 millones de euros, con la esperanza de repetir con él la fórmula que tantos éxitos le ha dado. Central que viene de Francia, con la esperanza de que dé rendimiento sobre el césped y, ojalá, genere plusvalías en un futuro a medio plazo.