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Los gestos de malaguismo de Dean Huijsen y Brahim Díaz, de apoyar al equipo al sueño de volver

Dean Huijsen y Brahim Díaz, en el Bernabéu
Dean Huijsen y Brahim Díaz, en el Bernabéu. Cordon Press
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El Málaga se prepara para vivir este domingo uno de los partidos más especiales de su regreso a Primera División, con la visita al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Un encuentro que tendrá un componente emocional añadido por la presencia de dos futbolistas con ADN malagueño en el conjunto blanco: Brahim Díaz y Dean Huijsen. Ambos han desarrollado prácticamente toda su vida futbolística lejos de la ciudad, pero los dos mantienen un vínculo especial con el club de su infancia. Brahim, nacido en Málaga, llegó al conjunto blanquiazul con 11 años y pasó por sus categorías alevín e infantil antes de marcharse al Manchester City con 14. Huijsen, nacido en Ámsterdam, se trasladó a Marbella con cinco años y se formó en el Málaga entre los 10 y los 16, llegando incluso a ejercer de capitán.

El caso de Huijsen es probablemente el más visible en los últimos tiempos. El central nunca ha escondido su malaguismo y ha aprovechado sus estancias en la Costa del Sol para acudir a La Rosaleda. En octubre de 2025 se presentó en el estadio para presenciar el triunfo ante el Deportivo con la camiseta del Málaga puesta y, después del encuentro, bajó al vestuario para celebrar la victoria junto a los futbolistas y saludar a antiguos conocidos. Meses después, en abril de 2026, volvió a aparecer en Martiricos para animar al equipo en un partido decisivo ante el Castellón por el ascenso.

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Brahim Díaz, en el Bernabéu

Del apoyo incondicional de Huijsen al sueño de Brahim

Su vínculo volvió a quedar patente el pasado junio. Huijsen celebró el histórico ascenso del Málaga a Primera División tras ganar al Almería con una fotografía junto a varios amigos y luciendo la camiseta blanquiazul, una imagen que rápidamente se convirtió en una de las estampas más comentadas del malaguismo. El defensa, que entonces ya pertenecía al Real Madrid, quiso compartir públicamente la alegría por el regreso de su antiguo club a la élite ocho años después.

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Brahim, por su parte, mantiene ese sentimiento desde otra perspectiva. El malagueño nunca ha olvidado sus orígenes y continúa regresando cada verano a la ciudad, donde organiza su campus en el Tiro Pichón, precisamente uno de los campos donde comenzó a jugar de niño. Además, en 2024 recordó públicamente La Rosaleda como el lugar que más ilusión le hacía volver a visitar porque allí «nació» y «creció». Ahora, con el club de nuevo en Primera, Brahim y Huijsen pueden vivir desde el Bernabéu el partido más extraño de sus carreras: defender al Madrid frente al equipo que todavía sienten como suyo.

Huijsen y Antonio Banderas, en el palco de La Rosaleda