El tremendo cabreo del FC Barcelona con la lesión y el tiempo de baja de Frenkie de Jong

Frenkie de Jong, con Holanda. Europa Press
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La lesión de Frenkie de Jong ha provocado un enorme enfado en el FC Barcelona, donde consideran que la gestión médica de la selección de Países Bajos ha agravado una situación que podía haberse controlado mucho antes. El centrocampista regresó del Mundial con fuertes molestias en la rodilla derecha después de haber disputado varios encuentros infiltrado, convencido por los servicios médicos de su selección de que se trataba de una dolencia menor que no corría riesgo de empeorar. Sin embargo, las pruebas realizadas en la Ciutat Esportiva desvelaron un diagnóstico completamente distinto: el neerlandés sufre una rotura del ligamento lateral interno de la rodilla derecha, una lesión mucho más seria de lo que se le había transmitido durante el torneo. En el club no esconden su indignación porque entienden que el futbolista nunca debió seguir compitiendo en esas condiciones y consideran que hubo un grave error de valoración por parte de los médicos de la Oranje.

Enfado mayúsculo que condiciona a Hansi Flick

La frustración en el Barça es máxima porque el alcance definitivo de la lesión condiciona por completo la planificación deportiva del inicio de temporada. De Jong y los servicios médicos del club mantienen abiertas dos vías para afrontar la recuperación. La primera pasa por una intervención quirúrgica que garantizaría una reparación completa del ligamento, aunque supondría una baja cercana a los seis meses. La segunda consiste en apostar por un tratamiento conservador, evitando el quirófano, pero sometiendo la evolución de la rodilla a un seguimiento constante para comprobar si responde adecuadamente. La decisión definitiva se tomará durante las próximas horas, una vez el jugador termine de valorar junto a los especialistas cuál es la opción que ofrece mayores garantías para evitar recaídas.

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Dentro del vestuario y de la dirección deportiva existe la sensación de que el problema pudo evitarse si el diagnóstico inicial hubiera sido correcto. El propio De Jong ha explicado públicamente que los médicos de Países Bajos le aseguraron que la lesión era leve y que únicamente tendría que convivir con algo de dolor para seguir jugando, motivo por el que aceptó infiltrarse y disputar el Mundial. Esa versión coincide con el enorme malestar del Barcelona, que entiende que el futbolista fue expuesto innecesariamente hasta terminar con una rotura ligamentosa que ahora amenaza con dejarle fuera de combate durante buena parte de la temporada. Mientras Flick reorganiza el centro del campo sin una de sus piezas fundamentales, en los despachos del club el sentimiento es unánime: el manejo del caso por parte de la selección neerlandesa ha sido un error de enormes consecuencias deportivas.