La eterna deuda de Marcao con el Sevilla

Marcao, en el entrenamiento del Sevilla de este miércoles
Marcao, en uno de los últimos entrenamientos de la temporada. Kiko Hurtado
Compartir

El Sevilla FC va a remodelar su plantilla todo lo que pueda durante el mercado de verano. Todo jugador que pueda ser vendido lo será, y todo jugador con una alta ficha que se pueda marchas y aliviar la masa salarial lo hará. En ese segundo grupo entra el nombre de Marcao Teixeira, una de las grandes hipotecas que Monchi dejó en Nervión antes de marcharse hace ahora tres años, que tiene contrato hasta 2028 y que está empeñado en devolverle desde el campo su confianza al club nervionense.

El brasileño no juega desde el mes de diciembre, cuando reaccionó de manera furibunda tras ser expulsado por Muñiz Ruiz y le cayó una sanción de esas ejemplares que caen cuando un jugador osa portarse mal en el Santiago Bernabéu. Enlazó esa suspensión con una fractura del hueso escafoides del pie izquierdo, por lo que el club tramitó su baja federativa para poder inscribir a Neal Maupay y no ha disputado minuto alguno en 2026. Así, solo ha coincidido con Luis García Plaza en algunos de los entrenamientos del tramo final de la temporada, cuando al fin estaba recuperado de su lesión.

PUEDE INTERESARTE

Las lesiones, los errores y las sanciones han sido moneda común en la trayectoria de Marcao en el Sevilla. El pasado verano sí tuvo el gesto de reducirse el salario para ayudar económicamente al club, pero como contraprestación su contrato se alargó una temporada más. Cualquier posibilidad de que el central se marche caería como agua de mayo en el club, pero un año más parece que no va a ser así. Al menos ya no ocupa plaza de extracomunitario.

Marcao protesta a Muñiz Ruiz
PUEDE INTERESARTE

El compromiso de Marcao

Y es que Marcao, según apunta ABC de Sevilla, sigue empeñado en devolver al equipo desde el césped la apuesta que hizo por él en el verano de 2022. El club hispalense pagó 15 millones de euros por él al Galatasaray, trayéndolo como sustituto de Diego Carlos. Las comparaciones suelen ser odiosas, y en este caso más aún.

Sus continuos problemas físicos han sido moneda común en su trayectoria en Nervión, y aunque todos los entrenadores parecen verle algo por lo que alinearlo de inicio, al final la lógica se impone. Hasta el momento, ha jugado 49 encuentros en cuatro temporadas competas. Poco, muy poco, para una inversión y un salario como el suyo, de los más altos del equipo pese a la modificación del pasado verano. Una salida sería lo mejor por el club, pero el jugador sigue manteniendo que tiene una deuda con el Sevilla que quiere saldar desde el césped.