Isco admite el miedo que marcó su recuperación: "No sabían si iba a poder volver"

Isco Alarcón, ante el Levante. Kiko Hurtado
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Isco Alarcón ha repasado en una entrevista con MARCA uno de los momentos más delicados de toda su carrera. El futbolista del Betis confesó que la última lesión que sufrió le hizo convivir durante meses con la incertidumbre sobre su futuro profesional, hasta el punto de que los médicos no podían garantizarle que volviera a jugar. Un proceso duro tanto a nivel físico como mental que incluso afectó a su entorno más cercano.

Cuatro meses de incertidumbre y miedo por su futuro

El malagueño reconoció que esta última lesión ha sido la peor de todas las que ha sufrido. Más allá del dolor físico, lo que más le marcó fue la falta de certezas sobre su recuperación.

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"Me llegaron a decir que no sabían si iba a poder volver a jugar, y eso te hace pelear contra muchos demonios", explicó Isco, que aseguró haber convivido durante cuatro o cinco meses con esa incertidumbre.

El centrocampista admitió que hubo momentos especialmente complicados por su edad y por la posibilidad real de que su carrera pudiera terminar antes de tiempo. Sin embargo, su pasión por el fútbol y el apoyo recibido en el Betis fueron fundamentales para seguir adelante y no plantearse la retirada.

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El impacto en su familia: su hijo ya no quiere jugar al fútbol

Las consecuencias de la lesión también llegaron a su vida familiar. Isco desveló que su hijo pequeño quedó muy impactado al verle durante tanto tiempo con muletas y atravesando una situación tan complicada.

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"El pequeño ya me ha dicho que no quiere jugar al fútbol. Ha visto que lo he pasado tan mal, que he estado mucho tiempo con muletas y no quiere ver así a su padre", confesó.

Pese a ello, el jugador intenta transmitir a sus hijos un mensaje de superación y resiliencia. Actualmente asegura que vuelve a ver "la luz" tras salir del momento más complicado de la recuperación y mantiene intacta la ilusión de seguir disfrutando del fútbol durante varios años más.