Sin banquillo no hay paraíso
El RCD Mallorca vuelve a demostrar que su banquillo es insuficiente para mantener resultados y puede ser la condena definitiva
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Cuando el verano pasado se hablaba de una profunda limpieza en el vestuario del RCD Mallorca era por motivos como los de este pasado sábado. Y es que Pablo Ortells sí cumplió ciertos puntos importantes en el mercado de fichajes, trayendo a la isla jugadores como Jan Virgili, Mateo Joseph o Pablo Torre. Se rejuveneció el vestuario con jóvenes promesas. Eran apuestas y, con el paso de los partidos, Ortells sí se puede poner alguna medalla. Pero la cruda realidad es otra bien diferente. En su momento se exigía un cambio de 'era'. Un lavado de cara. Y se requería por varios motivos. El principal, el de mirar al banquillo y tener jugadores óptimos para remontar un partido o mantener un resultado. Eso es algo que no han podido hacer ni Jagoba Arrasate ni Martín Demichelis. Porque es mirar hacia atrás y pegarte un susto tremendo.
En Mendizorroza se volvió a corroborar. Es uno de los muchos problemas que tiene el Mallorca esta temporada: sumar lejos de Son Moix. Hasta la fecha, son solo seis los puntos que el equipo balear ha conseguido fuera de casa. Una victoria ante el Sevilla en el Pizjuán y tres empates contra Oviedo, Valencia y Osasuna. Números que colocan al Mallorca como el segundo peor visitante de toda Primera División. Y eso, en parte, es por culpa de una plantilla muy descompensada.
Un once top; un banquillo muy limitado
Martín Demichelis ha logrado un cambio de chip en los jugadores increíblemente bueno. Pese a la derrota ante el Alavés, los números del argentino son más que satisfactorios: tres victorias, dos empates y dos derrotas. 12 puntos de 21 posibles. Datos que, viendo cómo estaba el equipo, cabe valorar. Pero para salvarse necesita mucho más. Y ahí sí entra la parcela deportiva de la institución.
Porque Demichelis tiene un once titular muy bueno. Tanto es así que en todos los partidos exceptuando ante el Espanyol, el Mallorca ha golpeado primero. Y fuera de casa, también. Lo hizo en Pamplona (se puso 0-2), y tanto en Elche como en Mendizorroza, también. Pero las segundas partes son la -nueva- cuenta pendiente. El saber gestionar los esfuerzos para que, con ventaja en el marcador, la situación no se revierta. Algo que ha pasado en cada uno de los choques disputados lejos de la isla.
Y así es imposible. Con un once titular que siempre planta cara y se pone por delante en el marcador, Demichelis necesita que los que salgan en la segunda parte rindan igual o mejor. En este caso, el drama se cuenta solo. No hay efectivos suficientes o no dan el nivel que el argentino espera. Ante el Alavés, por ejemplo, los cambios fueron Manu Mornales (que suele ser titular), Abdón Prats, Mateu Morey y Toni Lato. Cambios para, en teoría, igualar la contienda; y la dinámica del partido no fue ni por asomo la esperada. Otros como Antonio Sánchez, Javi Llabrés, Justin Kalumba o Takuma Asano se quedaron sin minutos. Jugadores que, también, han tenido sus oportunidades sin mucho éxito.
Para salvar la categoría el Mallorca necesita un milagro. Más aún viendo que de los cinco partidos que quedan, tres son fuera de casa. Y para ello, Demichelis necesita un paso adelante de todo. Porque sin banquillo no hay paraíso.
