Mírala cara a cara, que es la Segunda
El uno por uno del Levante y las notas contra el Sevilla FC
Iván Romero, exjugador del Sevilla, anotó los dos tantos del Levante
El Sevilla apesta a Segunda División. El conjunto dirigido por García Plaza volvió a caer derrotado ante el Levante, el penúltimo de la clasificación (2-0), tras un pésimo encuentro y sus opciones de seguir en la élite van reduciéndose semana a semana.
Fue hace casi 20 años cuando Antonio Puerta metió al Sevilla en su primera final de la UEFA y aunque desde entonces el fútbol ha cambiado una auténtica barbaridad, todos, absolutamente todos los sevillistas, pueden prometer y promete que aquel equipo, que tenía el triple (o más) de calidad que el actual, salió entendiendo que aquel Jueves de Feria se jugaba una final.
No lo era, pero casi y así lo vivieron. Lo de este Jueves de Feria posiblemente tampoco lo era, pero tampoco lo vivieron así. O al menos con la actitud que se deben jugar los partidos importantes.
Porque aunque el VAR corrigió la acción, el Sevilla cometió un penalti a los dos minutos de juego (sí, leen bien), recibió varias internadas peligrosas en el primer cuarto de hora (del que se deben restar cuatro minutos por la revisión) y pegó alrededor de 15 pelotazos sin sentido cada vez que tuvo el balón.
Este Sevilla, que como sucedió en Oviedo demostró ser peor equipo que el que ocupaba el descenso, se empeñó durante toda la primera mitad en ser de todo menos competitivo y tanto empeño acabó en lo que todos sabían: Iván Romero recibió absolutamente solo, como si estuviese jugando en el campo de al lado, y reventó a Odysseas Vlachodimos para hacer explotar al Ciutat de Valencia (1-0, m. 38).
Fue casi lo único que podía ser descrito de la primera mitad, fue casi lo único que podíamos contar de dos equipos que vivían entre choques, gritos, protestas y miradas al videomarcador. El local, por ver cómo perdía el tiempo y el visitante, el Sevilla, por llegar al descanso. Y menos mal que llegó.
El Sevilla lo intenta, el Levante le hunde
El inicio de la segunda mitad despertó cierta esperanza. Sin tocar nombres ni piezas, García Plaza pareció convencer a sus jugadores que tenían la capacidad de superar al Levante y si no llega a ser por el egoísmo de Rubén Vargas, habrían empatado en la primera que tuvo.
El Sevilla sumó alguna ocasión más, tuvo un buen remate de Akor Adams, una clara ocasión tras un córner para Kike Salas. Y se acabó.
Castro reaccionó, el intercambio de sustituciones volvió a evidenciar al entrenador y al banquillo del Sevilla, y el efecto resurrección acabó falleciendo mientras Carmona y Sow perdían balones de manera inexplicable.
En el tramo final del encuentro, el Sevilla atacó con más corazón de cabeza, se encontró con un penalti inexplicable que el VAR acabaría rechazando y con el equipo buscando el empate, Iván Romero acabaría por sentenciar la cita (2-0, m. 90+4').
Cuando llega el Jueves de Feria, el amante de la celebración empieza a ver cómo se apagan los farolillos poco a poco, como el baile se va apagando y los pies empiezan a doler. Siempre habrá tiempo para una sevillana más, me decían siempre. La del Sevilla, después de lo de hoy, tiene poco negocio: 'Mírala cara a cara, que es la Segunda'.
