Martín Demichelis y la conjura del Mallorca antes de un partido clave para la permanencia

Martín Demichelis, en Son Bibiloni. RCD Mallorca
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Se avecinan fechas clave para el RCD Mallorca y sus aspiraciones de mantener la categoría. La llegada de Martín Demichelis a la isla ha provocado ciertos cambios vistos ya en el día a día del equipo. Tras empatar 2-2 en Pamplona, el primer paso ya estaba dado. Muchos se pusieron las manos a la cabeza tras desperdiciar un 0-2 a favor, pero el hecho de sumar lejos de casa tres meses después ya denota un pequeño paso adelante. Con el argentino afrontando su primer partido en Son Moix, la idea es totalmente clara: este domingo, ante el Espanyol, la única consigna es la victoria. Para ello, Demichelis ha optado por una conjura inaudita en Mallorca. Una comida con toda la plantilla y todos los trabajadores del club; una especie de unión pocas veces vista en la entidad balear, con el claro objetivo de recuperar ese sentimiento de grupo que tantas alegrías dio en el pasado.

Demichelis ha llegado a Mallorca con las ideas muy claras. A nivel táctico ya se vio en Pamplona todo lo que quiere proponer y cómo quiere hacerlo. Tener más presencia en el centro del campo, más intención con el balón en los pies y el punto débil a mejorar: la solidez defensiva. Pese a hacer un grato partido ante Osasuna, el equipo recibió dos goles en el tramo final. Algo que, claramente, no entraba en sus planes y no le gustó en absoluto. Aún así, el papel del Mallorca fue mucho mejor que el de otras salidas. Se vio un equipo trabajado, con una idea clara de juego y con la intención de lograr el objetivo de la permanencia.

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Con Demichelis parece que se respira otro ambiente. Desde la isla, los medios locales se hacen eco de las nuevas 'reglas' del técnico en Son Bibiloni. Lo que es una realidad es que Martín no descansa. No para de trabajar en la Ciudad Deportiva para lograr ese ansiado objetivo. Con el apoyo de los jugadores y de la directiva, Demichelis logró juntar a todo el mundo para comer. La conjura de Buñola (pueblo de Mallorca donde tuvo lugar dicho encuentro) puede ser un punto de inflexión.

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El Espanyol, la primera gran batalla

Pero todo pasa por el verde. Demichelis tiene por delante dos batallas muy importantes que librar y salir victorioso. Este domingo, el Mallorca recibe a un Espanyol muy necesitado. Los bermellones, sin Jan Virgili por la inexplicable sanción de dos partidos, deberán hacer de Son Moix ese fortín tan vital para lograr la permanencia. Luego, visitar el Martínez Valero se traducirá en una nueva cita de superlativa importancia.

En definitiva, el futuro a corto plazo del Mallorca se resume en las primeras finales por la permanencia. Con Martín Demichelis cogiendo el control del vestuario y del club, ganar al Espanyol ayudaría a que todo el mundo confiase en él y en su discurso.