El portero que también fue jugador y que lloraba cuando le marcaban goles: la historia de Manu González y el Betis

Manu González, durante la entrevista. Real Betis
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En los últimos meses la vida le ha cambiado por completo a Manu González. Se ha convertido en el portero titular del Betis Deportivo y ya ha jugado con las categorías inferiores de la selección española. En las últimas horas, el club ha publicado una entrevista en la que repasa toda su historia. Manu González señala la importancia de su familia y el sacrificio que han hecho por él, así como que en sus inicios también jugaba en otras posiciones y lloraba cuando le marcaban goles.

"Siempre he sido jugador hasta que me pusieron de portero. Hubo una época que cambiaba y jugaba media parte de jugador y otra media de portero, la verdad que me gustó. Yo era bastante grande y era un chico que no me gustaba mucho correr, la verdad. También lo pasaba muy mal cuando me metían goles, yo esto lo llevaba fatal, cada vez que me metían lloraba mucho y eso sí me acuerdo yo que lo pasaba un poquillo mal", empieza contando un Manu González que repasa su carrera, incluyendo el año que estuvo en la inferiores del Sevilla y cuando compaginaba entrenamientos con su equipo y otros en Gelves más específicos de porteros.

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Durante la entrevista, el portero sevillano, habla muy claro de lo complicado que es asumir que no pasa nada por fallar, que es algo habitual en el fútbol: "El error al final es una emoción que hay que aprender a controlar. Es normal que cuando somos tan pequeños nos cueste y nos pese tanto, se nos llene mucho la mochila, pero eso se va aprendiendo poco a poco, con la experiencia, trabajando. Hoy puedo decir que tengo bastante confianza y el error me da igual".

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"Era muy exigente, muy exigente, me enfadaba conmigo por, a lo mejor, fallar un pase fácil, y eso es lo que a mí no me ayudaba a progresar. Creo que ahí he pegado un salto, pero por la constancia del trabajo día a día, y de no frustrarme, de entender que fallan los mejores y que puede fallar todo el mundo. Reyes, que es la coach del equipo, la primera vez que entré en su consulta a mí me dice que yo tenía mucho potencial, pero que me ponía los límites yo solo. Todo lo que tenía en la cabeza era malo, malo, malo, malo. Y a medida que trabajaba con ella, pues todo es diferente. Tenemos un personaje entre los dos que se llama Dori, que se le olvidan todas las cosas. Entonces yo cuando fallo, ya es Dori. Yo me olvido de la acción que he hecho antes, y me pongo a mirar el balón, concentrado, comunicado, y eso es lo que me hace reconectar otra vez con el partido", añade al respecto.

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Una familia humilde

Plenamente consciente del sacrificio de su familia, Manu González intentaba ayudar a la economía familiar con pequeños gestos que dicen mucho de cómo es este joven de 17 años: "Vengo de una familia humilde. Siempre he sido un niño que no me gustaba derrochar las cosas, ni tirar dinero. Siempre hacía lo mismo, los guantes y las botas de color negro, donde menos se notaba si estaban sucias, si estaban rotas, cualquier cosa... Los guantes, que tenía que apurarlos, me esperaba a Reyes o me los pedía por mi cumpleaños. Yo intentaba ayudarlos con esos pequeños gestos".