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Opinión

Saber gobernar es saber rectificar

Aficionados del Betis en el Metropolitano. Cordon Press
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Victorión del Real Betis ante el Atlético de Madrid. No pasa nada por salir a defender y igual que no pasa nada por criticar cuando las cosas se hacen mal o elogiar cuando se hacen bien. Para eso estamos: para analizar los hechos que acontecen y dar nuestra opinión/visión. Como toda opinión, para gustos los colores y eso es lo bonito de la libertad de expresión.

"Saber gobernar es saber rectificar", dijo Confucio y lo aplicó Manuel Pellegrini ante el Cholo Simeone. El técnico chileno y sus jugadores demostraron que la eliminación de la Copa del Rey dolió y mucho en el vestuario. Todos demostraron en el Metropolitano que esta vez sí había plan de partido, que sí había garra, que sí eran generosos en los esfuerzos, que las líneas en esta ocasión estaban muy juntitas, que despejar balones también es un juego bonito y, por supuesto, que tener a tu primer portero bajo palos te da mucha más garantía de éxito. Porque el Atlético de Madrid llevó a cabo en varias ocasiones el mismo saque de esquina que le hizo adelantarse en la eliminatoria copera, pero esta vez sin resultado alguno.

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Renunciar a tu idea futbolística no es renunciar a tu estilio, porque el único estilo válido es el de adaptarse a los jugadores que tienes en el campo y, sobre todo, al del rival que tienes enfrente. Esto es todavía más fundamental cuando el adversario es un equipo con un presupuesto multimillonario por encima del tuyo porque el único estilo que vale es el que te lleva a ganar. Y siempre no se puede ganar de la misma forma.

En la portentossa victoria de ayer se cometiernon tantos aciertos como errores hubo el jueves pasado. Las diferencias en el planteamiento, en el posicionamiento del equipo y en la filosofía de partido fueron abismales por mucho que el entrenador siga defendiendo en sala de prensa que sólo se hicieron un par de ajustes.

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Que el Ingenero diga lo que quiera cuando tiene los micrófonos por delante, que algunos aficionados le compren el discurso que le dé la gana y vivan ajenos a la realidad, que los periodistas sigamos siendo el objeto de la iras cuando al equipo le menten cinco. Todo eso no importa mientras que cuando llegue, de aqui en adelante la hora de la verdad, Pellegrini demuestre otra vez que oye, que recapacita, que reconoce que se equivoca y lo plasme en el terreno de juego. Lástima que por medio hayan quedado goleadas sonrojantes contra los grandes y una eliminación de Copa, pero nunca es tarde si los errores y la crítica sirven para cambiar y mejorar las cosas.