La reacción del banquillo del Betis tras el 0-1 al Atlético

La reacción del banquillo tras el triunfo contra el Atlético.
La reacción del banquillo del Betis tras el 0-1 al Atlético. RBB
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Liberación. Eso es lo que sintieron los jugadores del Real Betis nada más escuchar el pitido final en el Metropolitano. La victoria frente al Atlético de Madrid, algo que se resistía desde hace quince años, supuso toda una inyección de adrenalina para el plantel, quien de nuevo se rebela ante los obstáculos y disipa dudas cuando más arreciaban las críticas. Todo un ejercicio de resiliencia apenas unos días después de sufrir el mayor varapalo de la temporada. Un triunfo que liberó toda la rabia contenida de los jugadores, sabedores de lo mucho que supone ganar en uno de los estadios más difícil de la categoría. Y de esta manera. Una satisfacción que recogieron a las mil maravillas los medios oficiales del club, con todo el banquillo saltando de júbilo, y con rabia, nada más saber que los tres puntos volvían a Heliópolis.

Bakambu dando instrucciones, Antony de un lado hacia otro, Ángel Ortiz animando a sus compañeros, Álvaro Fidalgo expectante ante el que podía ser su primer triunfo liguero, los utilleros, los fisios, el cuerpo técnico... Todos ayudaron a su manera en los compases finales.

Herido el Betis y relanzado el Atlético de la eliminatoria de la Copa del Rey del pasado jueves, su segundo duelo en cuatro días cambió la inercia, ganador el conjunto verdiblanco por el acierto de Antony y un ejercicio defensivo puro para doblegar el equipo rojiblanco, con dos goles anulados, mucha insistencia, pocas ideas y la despedida ya inequívoca de la Liga con 15 jornadas por jugar y a trece puntos del Barcelona.

La diferencia fue el gol del extremo brasileño, que se inventó el 0-1 en el minuto 28 y condicionó todo lo demás. Controló, esperó, miró y soltó el zurdazo que pretendía a la red de Oblak desde el borde del área. El portero esloveno dio un paso fatal hacia el lado contrario, que luego le costó el gol. No le dio tiempo a superar el contrapié para estirarse con su envergadura y detener el balón. La tocó. No la paró. El tanto decisivo. Tres puntos.

Antony celebra su gol al Atlético