Sorloth rompe el muro del Alavés para dar la novena victoria en casa a los de Simeone

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El Metropolitano sabía que sería un lugar de emociones intensas. Desde antes del pitido inicial, la historia ya se estaba escribiendo en la atmósfera: un Atlético de Madrid con hambre de gol frente a un Alavés bien plantado, dispuesto a aguantar cada embestida. Lo que vendría no fue una simple sucesión de acciones, sino una historia de intentos, dudas y momentos al límite que no se resolvió hasta que Sorloth, con un cabezazo sufrido, rompió el empate que parecía eterno.
El Atleti persiste sin premio
Antes incluso de que el reloj alcanzara el minuto 20, se sentía que el Atlético había venido a por todas. Barrios conducía, presionaba, buscaba espacios, y cada vez que lo hacía parecía sembrar inquietud en la defensa del Alavés. Un pase interior lo quiso transformar Almada en peligro, y más tarde Julián aprovechó la profundidad para generar otra opción clara. Sin embargo, el lanzamiento de Baena al palo se estrelló dejando al Metropolitano con el corazón en un puño.
Al mismo tiempo, el Alavés no renunciaba a nada. Cuando parecía que el Atlético tendría el dominio absoluto, Sivera se alzaba, con manos firmes, para detener lo que pudo ser el 1‑0, respondiendo también a los intentos de Julián y las combinaciones rápidas del equipo local. El Alavés devolvía centro por centro, incluso forzando córners que obligaban a los defensas colchoneros a despejar con uñas y dientes. En el descanso, el marcador seguía en blanco, pero la sensación era que algo grande estaba por venir.
El golpe que rompió el muro
La segunda mitad arrancó sin cambios, pero con una sensación nueva: el Atlético sabía que debía aprovechar cada detalle para perforar la defensa ordenada del Alavés. Barrios volvió a aparecer por la derecha, y en otra acción de puro empuje filtró un centro que buscó a Sorloth, anticipándose incluso antes de que el balón llegara. No fue en ese intento, pero sí lo sería enseguida: el noruego elevó el cabezazo con precisión y poder, la pelota rebotó en el palo y terminó entrando. El Metropolitano explotó y rompió el bloqueo de un partido que se estaba volviendo épico.
El Alavés no se vino abajo. Respondió con presión y una defensa que no dejó de pelear cada balón, recordando que en el fútbol no hay rendición hasta el último segundo. Pero el gol de Sorloth marcó la diferencia. Cada pase, cada centro y cada intento encontró su sentido en ese momento, cuando la insistencia se transformó en la novena victoria en casa para los de Simeone.
