El mensaje claro de Zidane a Arbeloa y Xabi Alonso: "Estás ahí para el jugador"

El mensaje claro de Zidane a Arbeloa y Xabi Alonso: “Estás ahí para el jugador”
Zidane, en una entrevista. eldesmarque.com
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Zinedine Zidane, uno de los entrenadores más admirados por el madridismo, ha vuelto a dejar una lección de liderazgo que trasciende generaciones. El técnico francés ha repasado su llegada al Real Madrid en 2016 y su forma de gestionar el vestuario, dejando un mensaje que parece dirigido a los actuales entrenadores de la casa, Álvaro Arbeloa y Xabi Alonso: el éxito empieza entendiendo que el entrenador está al servicio del futbolista.

De la crisis al dominio: así llegó Zidane al Real Madrid

Zidane aterrizó en el banquillo del primer equipo en enero de 2016, en plena crisis tras la etapa de Rafa Benítez. El francés recuerda aquellos días como un punto de inflexión total. “Sabía en qué me estaba metiendo”, admite, consciente de que tenía entre manos “el mejor equipo del mundo”, pero también un vestuario tocado anímicamente y lejos de su mejor nivel físico.

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El primer paso fue recuperar la motivación. Zidane apostó por entrenamientos distintos, jornadas de trabajo muy largas y una idea clara: sin compromiso colectivo no había futuro. La reunión con los capitanes marcó el camino. Cuando aceptaron el reto, el equipo cambió. “Trabajo y alegría”, resume el exentrenador blanco, dos conceptos que devolvieron la confianza a un grupo que terminó ganándolo todo.

El propio Zidane reconoce que en enero el equipo no estaba preparado para competir contra Atlético o Barcelona. Meses después, el Real Madrid acabó imponiéndose a ambos, en Liga y en Champions, confirmando que el proceso había dado resultado.

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Zidane, en un partido del Real Madrid

El jugador, la base de todo

Zidane fue aún más claro al explicar su relación con el vestuario. “En el Real Madrid, estábamos a disposición de los jugadores”, afirmó. Para el francés, un entrenador que no entiende esto está condenado al fracaso. La cercanía, el apoyo y la empatía fueron pilares fundamentales de un equipo que se sintió respaldado en los malos momentos.

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La confianza y la competitividad interna completaron el modelo. Nadie tenía el puesto asegurado y todos se sentían importantes. “Si el lunes sabes quién va a jugar el sábado, algo va mal”, explicó Zidane, convencido de que la exigencia diaria es la base del éxito. Así se construyó un ciclo histórico que desembocó en tres Champions consecutivas.

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