Marcos Alonso 88´
Sevilla 0-1 Celta: Marcos Alonso decide en una aburrida noche en Nervión
Alineaciones confirmadas de Sevilla FC y Celta de Vigo en la jornada 19 de LALIGA
Marcos Alonso anotó el penalti cometido por Oso a falta de cinco minutos para el final
El Celta consiguió un nuevo e importante triunfo en el Sánchez-Pizjuán ante el Sevilla (0-1) gracias a un penalti anotado por Marcos Alonso a falta de cinco minutos para el final. El encuentro, que no regaló demasiadas imágenes ni ocasiones para olvido, sigue hundiendo a los de Matías Almeyda mientras los de Giraldez igualan al Betis en la zona alta.
Los lunes, por mucho que sea de noche, siempre son lunes. Sevilla y Celta se encontraron en el Sánchez-Pizjuán en una tarde fría, con un ambiente desconcertante y un montón de incógnitas que prometían ser interesantes.
La realidad, sin embargo, es que la cita tuvo casi de todo menos interés. Los dos entrenadores prepararon a sus equipos para un duelo más táctico que futbolístico, para un duelo que tuvo más tiempo al balón por alto, buscando a Borja Iglesias o, de manera increíble, a Isaac Romero, que por el inmaculado verde.
Nadie la quería y al descanso se iba todo igualado.
El árbol de Giráldez sí tuvo fruto en Sevilla
Tras el paso por vestuarios, Giráldez y Matías Almeyda, con sus diferencias futbolísticas y de calidad, empezaron a agitar el árbol, pero como sucede en Nervión, el visitante tenía mucho más frutos.
En el Sevilla, Rubén Vargas duró medio telediario, Alexis Sánchez no se acercó ni al área y Januzaj ni amenazó, ni acertó; en el Celta entró Hugo Álvarez dando velocidad, Swedberg desiquilibró por banda y Pablo Durán se ocupó de crear los espacios para que Ilaix Moriba fuese creciendo.
El ex del Barça tuvo la más clara ante un Vlachodimos que se hacía enorme y cuando el encuentro parecía agonizar, Ilaix Moriba entró en el área y aprovechó un infantil error de Oso para conseguir un penalti. Sería decisivo.
Marcos Alonso no perdonó, le regaló los tres puntos a un Celta que, como el Sevilla, no hizo demasiado para ganar y provocó la ira de un Sánchez-Pizjuán que, aún con toda la segunda vuelta por delante, empieza a tener ese tufillo a sufrimiento para salvarse del descenso.
