Pellegrino Matarazzo pulsa la tecla justa: Brais y Kubo vuelven a ser diferenciales

Matarazzo no ha cambiado el sistema, ha cambiado la cabeza de los jugadores
El Racing no echa el freno tras Manex Lozano y Giorgi Guliashvili: la opción de Karrikaburu
A veces no hace falta cambiarlo todo, solo tocar la tecla adecuada. En la Real Sociedad, la llegada de Pellegrino Matarazzo al banquillo ha servido para algo tan básico y tan complejo como devolver la confianza. Y pocos lo representan mejor que Brais Méndez y Take Kubo, dos futbolistas llamados a marcar diferencias que parecían haberse quedado a medio camino. Hoy, vuelven a sentirse importantes. Y se nota.
Brais Méndez, goles para reencontrarse consigo mismo
El tanto ante el Getafe no fue uno más. Fue el cuarto de Brais Méndez en esta primera vuelta, una cifra que ya supera toda su producción de la pasada temporada. Más allá del dato, lo significativo es la sensación: Brais vuelve a disfrutar.
El verano no fue sencillo para el gallego. Rumores de salida, ofertas tentadoras y un inicio de curso extraño, incluso con suplencias inesperadas. Todo eso pareció pesarle. Sin embargo, con el paso de las jornadas y el nuevo contexto, el mediapunta ha ido soltándose. Ha marcado en tres victorias consecutivas (Athletic, Osasuna y Getafe) y ha recuperado ese punto de autoridad que le hizo indiscutible en Anoeta.
Ahora aparece más cerca del área, llega mejor al último pase y vuelve a ser decisivo. Para una Real que necesita talento entre líneas, Brais ha vuelto a ser una solución, no una incógnita.

Kubo, confianza, protagonismo y electricidad
Si hay un jugador que simboliza el cambio de mentalidad es Take Kubo. Con Matarazzo, el japonés ha recuperado lo que parecía perdido: confianza ciega y libertad para decidir. Dos asistencias, actuaciones brillantes y una presencia constante en el ataque realista confirman su renacer.
Kubo vuelve a encarar, a pedirla y a marcar diferencias. Ante el Atlético fue MVP; frente al Getafe firmó la asistencia decisiva desde un córner. Su fútbol vuelve a ser eléctrico, vertical y determinante. Matarazzo lo tenía claro desde el primer día: Kubo debía ser una pieza central, no un actor secundario.
En Anoeta celebran que el japonés vuelva a mirar a portería con ambición. Porque cuando Kubo cree, la Real compite.
