El Chimy Ávila, por delante de Pablo García

El Chimy Ávila, ante el Oviedo
El Chimy Ávila, ante el Oviedo. EFE
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Son muchas las decisiones tomadas por Manuel Pellegrini, este sábado ante el Oviedo, criticadas tras el empate, pero una de las más llamativas fue la apuesta que realizó por el Chimy Ávila, con todo acordado para salir este mismo mercado invernal, para sustituir al Cucho Hernández tras su lesión. En el banco se quedó Pablo García, apuesta de cantera, y parte del público no lo entendió en demasía.

Hablar a tiempo pasado, evidente, es mucho más sencillo; hacerlo tras saber que la apuesta por el Chimy Ávila fue fallida -falló una clamorosa ocasión y se marchó con una amarilla que bien podría haber sido peor-, lo facilita aún más, pero la realidad es que las críticas se agolparon justo tras anunciar el cambio. Con el marcador en contra, Pellegrini decidió incluir en el campo al Chimy Ávila, por un lesionado Cucho Hernández, y a Ricardo Rodríguez, también por un Junior Firpo tocado, dejando un cambio sin hacer y hombres como Deossa o Pablo García sin minutos.

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La situación fue criticada, pero posiblemente también se agravó al entender que el Chimy Ávila es hombre llamado a salir en este mercado invernal, es hombre al que intentó sacar en verano y es hombre que sumó más minutos, por ejemplo, que Pablo García, canterano al que el propio entrenador ha cerrado la puerta públicamente.

Manuel Pellegrini, ante el Oviedo.
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A falta de conocer si había algún problema físico o de salud, la realidad es que el público bético no entiende en demasía esta decisión y son muchas las voces las que consideran que, ante la falta de oportunidades, sería mejor que Pablo García se marchase cedido en este mercado invernal, ya que la situación vivida este sábado con el Chimy Ávila podría repetirse habitualmente si llega otro delantero centro o incluso Cedric Bakambu acaba sin salir de la entidad.