Isaac Romero, el 'clavo' que se ha desinflado en dos años

Isaac Romero, ante Alexis Sánchez, antes de lanzar ante el Levante.
Isaac Romero, ante el Levante.. Kiko Hurtado
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Apareció y llenó de optimismo la mochila. Isaac Romero fue anunciado como fichaje para el primer equipo el pasado 11 de enero de 2024, pero como si de un globo se tratase, lo rápido que subió, acabó desinflándose. Lesiones mediante, el de Lebrija nunca llegó a confirmar todo lo que prometió y esta semana cumplirá dos años en la élite en uno de sus peores momentos deportivos.

No las tenía todas consigo Matías Almeyda cuando llegó a Nervión y comprendió que Isaac Romero debía ser uno de sus delanteros. El argentino midió su rendimiento y tenía claro que, si llegaba una buena oferta, el de Lebrija tenía la puerta abierta. Él la cerró de inmediato.

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Fueron varios clubes interesados, pero ninguno pareció convencer al atacante. Tras muchos años en categorías inferiores, Isaac Romero no estaba dispuesto a jugar en segunda división inglesa, creía que su nivel le iba a permitir liderar el ataque hispalense. La apuesta le salió bien, pero no precisamente por rendimiento.

La mediocre apuesta de Antonio Cordón para el ataque, quedándose con Isaac Romero y Akor Adams, señalando incluso que el africano sería uno de los mejores delanteros de la categoría, han llevado a que Matías Almeyda, que no confiaba de inicio en el ex del Sevilla Atlético, dependa en casi todos sus encuentros del '7'. El resultado ya es conocido por todos: tres goles en 13 encuentros, una expulsión totalmente innecesaria ante el Betis -y su posterior repercusión- y un ritmo físico muy lejos de lo que prometía cuando saltó a la élite. Su error en el penalti ante el Levante, con pique incluido con Alexis Sánchez, el detonante final.

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Isaac Romero, entre las críticas y el deseo de seguir

Aclamado hace no demasiado, aplaudido incluso en sus días más desacertado, los pitos a Isaac Romero no son nuevos en Nervión y este domingo, tras tirar de forma grotesca el penalti, el sonido de viento volvió a inundar la cabeza del joven delantero.

Su intención no es otra que seguir en el Sevilla, no tiene intención alguna de abandonar -a menos que aparezca una oferta de nivel que parece imposible que llegue- y en Nervión, mientras tanto, cada vez son menos los que verían con malos ojos que se marchase.

El clavo al que se agarró el sevillismo hace dos años se ha desinflado y ahora parece prácticamente imposible recuperarle.