Robert Moreno manda un mensaje de paz a Luis Enrique: "Merecía estar callado"
El catalán recuerda su paso por el banquillo de España tras sustituir temporalmente a Lucho
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Robert Moreno ha vuelto a revivir su complicado paso por el banquillo de la selección española. Complicado por la forma de llegar y por la forma de salir, pues tuvo que sustituir a Luis Enrique cuando se produjo el fallecimiento de su hija Xana. El asturiano regresó al combinado nacional una vez concluyó el luto, pero para entonces la relación con Robert estaba totalmente rota.
En una entrevista con el exfutbolista Mario Suárez en su canal de YouTube, Robert ha querido mandar un mensaje de paz hacia 'Lucho': "Me encantaría poder solucionar las cosas porque no me gusta vivir con rencor hacia nadie. El resto del staff que estaba conmigo sí que volvió, sólo fue conmigo. Yo perdí dos amigos allí", recuerda el catalán.
Rememorando aquella llegada al banquillo, Moreno asegura que "no daba un paso sin consultarlo con Luis Enrique" y que el asturiano, cuando cogió las riendas del equipo, le dijo: "Es tu responsabilidad, yo no quiero saber nada. Lo que pase lo asumes tú".
Qué pasó entre Luis Enrique y Robert Moreno
Cabe recordar que Moreno había sido el segundo entrenador de Luis Enrique desde su etapa en la Roma, en 2011. Le acompañó también en el Celta, en el Barça y en la selección. El asturiano tuvo que dejar el combinado nacional de manera temporal debido al fallecimiento de su hija y Robert tomó las riendas de la selección entre marzo y noviembre de 2019. Luis Enrique volvió a su cargo, pero para entonces ya no contaba con Robert.
"Él ya había decidido que yo no iba a seguir. Yo fui a su casa después del desgraciado fallecimiento de su hija y le dije que lo que dije públicamente lo iba a cumplir. Me dijo que ya no contaba conmigo, que no volvería a entrenar jamás con él", recuerda Moreno durante la entrevista. En cuanto a los motivos, no ha querido dar muchos detalles: "Sé cosas, pero no voy a decirlas porque me las dijeron terceras personas y quiero respetar que cada uno interprete lo que quiera".
"El relato es mucho más fuerte que la verdad. Yo en ese momento no era nadie para el fútbol, era un asistente, no tenía la fuerza ni el apoyo de nadie como para girar el relato. Fue un aprendizaje brutal, fue un aprendizaje por las malas, porque lo pasamos muy mal. De todo lo negativo salen cosas buenas", comentó.
"El respeto a la situación implicaba quedarme callado, aunque eso supusiese perder el relato. Merecía estar callado", concluye Robert sobre aquel episodio.
