Seis minutos de revisión y sin semiautomático: el acto de fe en el Pucela - Mirandés

sergi_canos_ante_el_mirandes_002.jpeg
Sergi Canós, ante el Mirandés.
Compartir

ValladolidEl Real Valladolid 1-1 CD Mirandés dejó dos partes muy diferencias y no estuvo exento de polémica, ya que el partido acabó en 1-1, siendo el tercero consecutivo sin ganar del Pucela. Los dos goles anotados estuvieron bajo revisión por posibles fueras de juego e, incluso, una posible falta a Iván Alejo en el tanto encajado. En el minuto 36, cuando Juanmi Latasa intentaba liderar una contra de su equipo, el delantero impactó con su mano en la cara de un rival por lo que Salvador Lax Franco señaló falta cerca del área del Real Valladolid. Es ahí cuando llegó la polémica con dos acciones: Iván Alejo recibió un empujón contra otro futbolista rojillo que estaba haciendo un bloqueo. A pesar de la insistencia, esta falta no fue concedida. No obstante, en esa misma acción hubo otro aspecto clave en el devenir de la jugada. En la jugada ensayada por el conjunto visitante fue Ismael Barea, autor del gol, el que hizo ese bloqueo a Alejo, pero la posición del '18' del Mirandés estaba al límite con el hombro de Pablo Tomeo. Lo sorprendente fue que el fuera de juego semiautomático no supo representar a Barea al estar junto a otros jugadores y, tras seis minutos con el partido parado, el VAR validó el gol con las líneas tradicionales, un acto de fe al tomar una imagen muy lejana, unas líneas superpuestas y este método arcaico. Tras el encuentro, Guillermo Almada manifestó su nerviosismo después de una revisión de la jugada del tanto encajado tan larga como la que hubo y expresó el descontento con sus futbolistas por lo que considera el tercer error seguido de la misma manera: "Yo tampoco entendí. A pesar de que estoy dentro, a veces se ve lejos la situación, pero volvemos a cometer un error infantil que nos cuesta un gol".

 Imagen VAR con líneas de fuera de juego en vez del semiautomático en el gol del Mirandés.
PUEDE INTERESARTE