Una dosis de la mejor medicina
Cuando uno está enfermo, la solución a los males son las medicinas. Lo vivido desde el pasado martes es difícil de olvidar. Para los jugadores, para la afición... para todos. Pero el mejor remedio para empezar a mirar hacia adelante y no hacia atrás es la victoria, darse una alegría como la de este martes ante la Ponferradina (1-0). Y es que por mucho ruido que haya habido en torno a lo ocurrido con Víctor Sánchez del Amo, despido incluido, este equipo necesita sumar de tres para despegarse de los puestos de descenso. La viabilidad depende de números, pero es el equipo el que debe certificar sobre el césped la permanencia en la categoría de plata lo antes posible. No era una noche más en La Rosaleda. Era el primer partido del curso sin Víctor en el banquillo, y Sergio Pellicer, que se estrenaba como entrenador del primer equipo y dispuso un 4-3-3 con cuatro novedades, todas ellas obligadas por lesión, sanción o en el caso de Ramón por acudir con España sub 19. Debutó como titular Juande en el centro de la zaga, por detrás de un improvisado centro del campo de urgencia formado por Luis Muñoz, Pacheco y Juanpi.