BMW vuelve a sorprender con un coche de líneas elegantes que eleva el diseño de la marca
El Serie 4 es uno de los modelos más atractivos de la marca premium alemana
La BMW deportiva más bonita no la fabrica BMW
BMW lleva años generando debate con sus diseños. Algunas de sus parrillas han crecido considerablemente, las carrocerías se han vuelto más agresivas y determinados modelos parecen buscar deliberadamente una imagen provocadora. Sin embargo, el Serie 4 demuestra que la marca alemana también puede combinar esa personalidad con unas proporciones especialmente elegantes.
El cupé de la generación actual, presentado originalmente en 2020 y actualizado posteriormente, sigue siendo uno de los BMW más reconocibles de los últimos años. Su parrilla vertical divide opiniones, pero el resto de la carrocería mantiene una silueta clásica de deportivo de dos puertas.
Un cupé que conserva las proporciones tradicionales
El Serie 4 tiene un capó largo, un habitáculo desplazado hacia atrás y una línea de techo que desciende suavemente hasta el maletero. Son proporciones que recuerdan a los grandes cupés de BMW y que resultan cada vez menos habituales.
El frontal concentra buena parte de su personalidad. La parrilla de doble riñón ocupa una superficie considerable y se extiende verticalmente, una decisión estética que rompió con la imagen de generaciones anteriores. Puede ser el elemento más discutido del coche, pero también consigue que resulte inmediatamente reconocible.
Los faros son finos, los pasos de rueda están bien marcados y las puertas tienen una longitud que refuerza la apariencia deportiva. De perfil, la carrocería resulta mucho más limpia de lo que podría sugerir su frontal.
La trasera completa el conjunto con pilotos horizontales y un paragolpes que mantiene una imagen contundente sin necesidad de incorporar grandes alerones en las versiones convencionales.
La elegancia también está en cómo se conduce
El Serie 4 no es simplemente un Serie 3 con dos puertas menos. BMW ha trabajado su puesta a punto para ofrecer una conducción más precisa, con una carrocería relativamente baja y una suspensión adaptada a un planteamiento deportivo.
La dirección tiene un tacto directo y el chasis transmite una sensación de equilibrio especialmente agradable en carreteras de curvas.
La gama incluye motores de gasolina y diésel, además de versiones con electrificación ligera que permiten obtener la etiqueta ECO en determinadas configuraciones.
Por encima aparecen variantes mucho más potentes, como el M440i, que combina un seis cilindros con tracción total y unas prestaciones propias de un deportivo de altas prestaciones.
Pero no hace falta llegar a esas versiones para apreciar el carácter del coche. Incluso las motorizaciones de acceso mantienen una postura de conducción baja y una respuesta que recuerda a los BMW tradicionales.
Un interior moderno sin perder el enfoque del conductor
La actualización del Serie 4 incorporó cambios en la iluminación, los acabados y el sistema multimedia. El interior utiliza el BMW Curved Display, con instrumentación digital y una pantalla central de gran tamaño.
El sistema permite acceder a numerosas funciones mediante controles táctiles y comandos de voz, aunque también conserva elementos de manejo físico que facilitan determinadas operaciones.
Los asientos delanteros ofrecen una posición baja y envolvente, mientras las plazas posteriores quedan más condicionadas por la carrocería de cupé.
No pretende competir con una berlina familiar en practicidad. Su atractivo está precisamente en ofrecer una experiencia diferente, más centrada en el conductor y en el placer de viajar en un coche de proporciones deportivas.
BMW ha presentado modelos mucho más radicales y tecnológicamente avanzados durante los últimos años. También ha explorado diseños que se alejan considerablemente de su tradición.
El Serie 4 representa otra manera de entender la marca. Mantiene un aspecto moderno y reconocible, pero conserva elementos que siempre han caracterizado a sus mejores cupés.
El capó largo, el techo bajo y la postura de conducción siguen teniendo un encanto particular. Y en una gama cada vez más dominada por SUV, este BMW recuerda que la elegancia también puede encontrarse en un deportivo de dos puertas.
