El Omoda más espectacular es de 2024

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Omoda. Omoda
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Omoda era una marca prácticamente desconocida en España cuando decidió aterrizar en nuestro mercado. Necesitaba un coche que llamara la atención, que se reconociera fácilmente por la calle y que despertara cierta curiosidad entre quienes nunca habían oído hablar de ella. El Omoda 5 cumplió perfectamente ese papel en 2024.

No llegó precisamente intentando pasar desapercibido. Su enorme parrilla, los faros divididos en dos alturas, el techo en contraste y una trasera con cierto aire de cupé creaban una imagen bastante diferente a la de los SUV compactos que llevaban años asentados en Europa. Podía gustar más o menos, pero era difícil verlo por primera vez y no preguntarse qué coche era.

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Un frontal diseñado para llamar la atención

La parte delantera era probablemente el elemento más reconocible del Omoda 5. La parrilla ocupaba prácticamente todo el frontal y estaba formada por pequeñas piezas geométricas que parecían extenderse hacia los laterales.

En lugar de esconder el logotipo dentro de ella, Omoda colocó su nombre en letras grandes sobre el capó. Era toda una declaración de intenciones para una compañía recién llegada: si alguien iba a fijarse en el coche, también debía recordar cómo se llamaba.

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Los faros seguían una fórmula cada vez más habitual, aunque Omoda la llevó bastante lejos. Las luces diurnas quedaban arriba, muy finas y afiladas, mientras los grupos ópticos principales aparecían bastante más abajo. Todo ello ayudaba a ensanchar visualmente el coche.

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El lateral rebajaba un poco esa intensidad. El techo descendía suavemente hacia atrás y podía combinarse con un color diferente al de la carrocería. Los pilares oscuros conseguían además que pareciera separado visualmente del resto del coche.

No todo era una cuestión de apariencia

El diseño podía ser el primer motivo para acercarse al Omoda 5, pero detrás había un SUV bastante convencional en aquello que realmente importa para utilizarlo diariamente.

Con algo más de 4,4 metros de longitud, quedaba perfectamente situado dentro del segmento de los SUV compactos. Había cinco plazas, un habitáculo suficientemente amplio para una familia y un tamaño todavía razonable para moverse por ciudad.

Dentro, Omoda volvió a apostar por causar una buena primera impresión. Dos pantallas de 10,25 pulgadas quedaban colocadas una junto a la otra, creando una gran superficie digital delante del conductor. También había bastante equipamiento desde las versiones inferiores.

La mecánica inicial tampoco era precisamente tímida. El Omoda 5 aterrizó en España con un motor 1.6 turbo de gasolina que desarrollaba 185 CV y estaba asociado a una transmisión automática de doble embrague.

No era la opción más eficiente de su categoría, pero ofrecía unas prestaciones más que suficientes y reforzaba esa idea de entregar bastante coche por el dinero solicitado.

El coche que puso cara a Omoda en España

Lo curioso es comprobar cómo ha evolucionado el modelo desde entonces. El Omoda 5 actual tiene un frontal mucho más limpio y la gama ha incorporado nuevas alternativas electrificadas, incluida la versión híbrida SHS-H. La marca también cuenta ahora con modelos más grandes y sofisticados como el Omoda 9. Pero ninguno puede repetir exactamente lo que consiguió aquel primer Omoda 5.

En 2024 no había una imagen previa con la que compararlo. Para la mayoría de conductores españoles, aquel SUV rojo, verde o blanco con una parrilla gigantesca era directamente la primera vez que veían un Omoda.

Y eso le da un carácter especial. Los nuevos modelos pueden ser más refinados, más eficientes e incluso bastante más potentes. El Omoda 5 original fue el que tuvo que conseguir que la gente girase la cabeza.

Lo hizo con un diseño atrevido, una buena cantidad de equipamiento y una imagen que se alejaba bastante de la discreción habitual entre los SUV compactos. Fue el coche con el que Omoda se presentó en España. Y también sigue siendo, por todo lo que significó aquel primer impacto, el más espectacular.