Ford pone un SUV eléctrico tan práctico, pero tan competitivo, que ni Peugeot ni Jeep encuentran una respuesta con la misma relación

El Puma eléctrico es una opción atractiva en todos los sentidos
Ford se carga el Focus
Hay coches eléctricos que obligan a hacer concesiones de espacio para colocar la batería. El Ford Puma Gen-E hace prácticamente lo contrario. Al eliminar el motor de gasolina, Ford ha aprovechado los huecos disponibles hasta conseguir una capacidad de carga sorprendente para un SUV que apenas supera los 4,2 metros.
Y ahí está buena parte de su ventaja frente a alternativas eléctricas de Peugeot y Jeep. El Puma no intenta ganar la batalla únicamente mediante una pantalla enorme o una cifra espectacular de potencia. Su baza es bastante más cotidiana: cabe bien en ciudad, gasta poca electricidad y tiene espacio de sobra para convertirse en el coche principal de una familia pequeña.
El hueco bajo el maletero cambia mucho las cosas
Ford ya había encontrado una solución muy buena en el Puma de gasolina con el MegaBox, ese compartimento profundo situado bajo el piso del maletero. En el Gen-E ha podido agrandarlo y convertirlo en el GigaBox, con 145 litros por sí solo.
Sumando los diferentes espacios posteriores, Ford llegó a anunciar hasta 574 litros de capacidad, a los que se añade un pequeño maletero delantero de 43 litros. La configuración concreta y el método de medición pueden alterar la cifra publicada actualmente, pero la idea sigue siendo la misma: hay muchísimo sitio para un coche tan corto.
El compartimento inferior permite guardar una maleta de cabina, un carrito plegado, botas embarradas o cualquier objeto que interese separar del resto del equipaje. Incluso puede limpiarse con facilidad. El maletero delantero, mientras tanto, sirve para guardar cables sin tener que sacarlos de debajo de todas las maletas cuando toca cargar.
Es el tipo de solución que se aprecia bastante más después de varios meses utilizando un coche que durante los diez minutos de una presentación.
Más de 400 kilómetros en el Puma Gen-E 2026
Ford también ha corregido uno de los puntos que limitaban al modelo original. El Puma Gen-E llegó con una batería de 43 kWh útiles y 376 kilómetros WLTP, pero la actualización de 2026 eleva la autonomía homologada hasta 417 kilómetros gracias a una batería optimizada.
Ya es una cifra que permite plantearse viajes sin estar permanentemente pendiente del cargador. La eficiencia siempre había sido uno de sus fuertes: el primer Gen-E homologaba apenas 13,1 kWh/100 km en su configuración más favorable. En lugar de instalar una batería enorme y cargar con cientos de kilos adicionales, Ford ha apostado por aprovechar mejor cada kWh.
También conserva una potencia de 168 CV y una respuesta suficientemente rápida para un coche de este tipo. El 0 a 100 km/h del modelo original se resolvía en ocho segundos y, más importante para el día a día, la entrega inmediata del motor hace que moverse entre tráfico resulte especialmente fácil.
El modelo actualizado añade además la posibilidad de contar con BlueCruise, el sistema de Ford que permite conducción manos libres en tramos de autopista previamente habilitados.
Una combinación difícil de replicar
Peugeot y Jeep tienen eléctricos interesantes dentro del mismo entorno de tamaño y precio. Sin embargo, el Puma Gen-E encuentra un equilibrio especialmente difícil de copiar porque aprovecha muy bien una carrocería compacta.
No hace falta llevar un SUV de 4,5 metros para disponer de un gran espacio de carga. Tampoco necesita una batería gigantesca para superar ahora los 400 kilómetros homologados. Y sigue conservando uno de los puntos que hicieron popular al Puma de gasolina: es suficientemente pequeño para no resultar pesado en ciudad.
Ahí está su mejor argumento. La electricidad no ha convertido al Puma en una versión más cara y menos práctica del modelo original. Le ha permitido ganar espacio donde antes había componentes mecánicos y mejorar todavía más una de sus virtudes tradicionales. Frente a Peugeot y Jeep, esa mezcla de tamaño, eficiencia y capacidad de carga resulta especialmente difícil de igualar.